En Corea del Sur, el reciclaje de residuos de alimentos ha alcanzado cifras impresionantes, reciclando cerca del 97,5% de sus desechos orgánicos. Este nivel de eficiencia ha posicionado al país asiático como un ejemplo a seguir en la gestión de residuos alimentarios, en un mundo donde el desperdicio de comida sigue siendo un problema creciente. Para entender la magnitud de este logro, basta compararlo con otros países: en Estados Unidos, de las 66 millones de toneladas de restos de alimentos generadas en 2019, solo un 40% fue reciclado, mientras que el resto acabó en vertederos. A nivel global, el desperdicio de alimentos alcanzó los 931 millones de toneladas en 2019, según datos de Naciones Unidas. También puedes leer: Bond Eyewear, una marca de gafas reciclabes hechas con desechos del Río de la Plata La transformación de Corea del Sur en un líder mundial del reciclaje de residuos alimentarios es el resultado de décadas de cambios económicos, sociales y políticos. Durante la década de los 80, el país experimentó un crecimiento económico rápido, con una intensa industrialización y urbanización. Estos cambios trajeron consigo desafíos significativos en la gestión de residuos, ya que el aumento de la población y el desarrollo económico resultaron en un incremento notable de la cantidad de basura generada. 1. Uso de bolsas autorizadas En muchos hogares, es obligatorio utilizar bolsas especiales aprobadas por el gobierno para desechar los restos de comida. Estas bolsas, que varían en tamaño, deben ser compradas por los ciudadanos. Por ejemplo, una bolsa de tres litros puede costar unos 300 won surcoreanos (aproximadamente USD 0.20), mientras que una de 20 litros tiene un costo de USD 1,5. Las bolsas llenas son luego recolectadas semanalmente por los servicios municipales, generalmente colocadas en el exterior de la vivienda para evitar malos olores. 2. Calcomanías para negocios de comida Los restaurantes y establecimientos de comida suelen usar un sistema de calcomanías o stickers que deben comprar con antelación. Estos adhesivos son colocados en los recipientes de residuos de alimentos y varían en función del peso de la basura generada. Esta modalidad permite que los negocios paguen exactamente por la cantidad de restos que producen. 3. Máquinas con identificación por radiofrecuencia (RFID) En algunos complejos de apartamentos, se han instalado máquinas con sensores de identificación por radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés). Los residentes colocan sus residuos de comida en recipientes y los llevan a estas máquinas, que identifican cada hogar mediante una tarjeta o código específico. La máquina pesa los residuos y, en algunos casos, el costo se deduce de inmediato de la tarjeta de crédito del usuario. En otros, el total se agrega a la factura mensual de servicios públicos, como el agua o la electricidad. Este sistema permite visualizar en tiempo real la cantidad de residuos generados, lo que ayuda a concienciar sobre el volumen de desperdicio. El destino de los residuos alimentarios reciclados en Corea del Sur se divide en varios usos, lo que contribuye a la sostenibilidad del sistema. Los restos de comida se procesan y transforman en productos útiles, lo que ayuda a reducir la contaminación y maximiza el aprovechamiento de los recursos. Según datos de 2022, los principales usos de estos residuos son: 4. Ración para animales (49%) Casi la mitad de los residuos alimentarios se convierten en ración para animales. Esta transformación aprovecha los restos orgánicos como fuente de alimento para el ganado y otras especies. Sin embargo, este uso presenta desafíos, ya que los residuos deben ser procesados adecuadamente para evitar la propagación de enfermedades. Por ejemplo, la fiebre porcina africana afectó a Corea del Sur y otros países asiáticos en 2019, lo que llevó a prohibir temporalmente el uso de raciones elaboradas con restos de alimentos en las granjas porcinas. Actualmente, el país sigue regulando estrictamente el procesamiento de estos residuos mediante calentamiento y fermentación, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria. 5. Abono (25%) El segundo destino más común de los restos de alimentos reciclados es la producción de abono. A través de un proceso de compostaje, los residuos se transforman en fertilizantes que pueden utilizarse en la agricultura y la jardinería. Esto no solo permite reducir la cantidad de desechos, sino que también promueve prácticas agrícolas más sostenibles. 6. Producción de biogás (14%) Otro uso relevante es la producción de biogás, un combustible renovable que se genera a partir de la descomposición de los residuos orgánicos. Mediante procesos de digestión anaeróbica, los restos de comida se descomponen y producen metano, que puede utilizarse para generar electricidad y calor. Este enfoque contribuye a reducir la dependencia de fuentes de energía no renovables y fomenta la utilización de recursos alternativos. Multas por incumplimiento Las sanciones por incumplir las normas varían según la gravedad de la infracción y el tipo de usuario. En el caso de los hogares, las multas pueden superar los 70 dólares por arrojar restos de comida en lugares no autorizados o por no utilizar las bolsas adecuadas. En el caso de negocios o establecimientos de comida, las multas pueden ser mucho más elevadas, llegando a superar los 10 millones de won surcoreanos (unos USD 7.000), especialmente si se detecta que no cumplen con la separación de residuos o que los desechan de forma incorrecta. Los mecanismos de control para garantizar el cumplimiento incluyen la instalación de cámaras de seguridad en zonas donde se depositan los residuos y el monitoreo del volumen de desechos reportado por los negocios. Por ejemplo, si un establecimiento de comida tiene una baja cantidad de residuos registrada, puede ser un indicio de que no está cumpliendo con el sistema, lo que desencadena una investigación y posibles sanciones. También te puede interesar: 4 ecoemprendimientos ecuatorianos destacan por su impacto positivo en el medioambiente La aceptación de estas normativas entre los ciudadanos surcoreanos es alta. El sentido de responsabilidad colectiva y el compromiso con el bienestar comunitario han desempeñado un papel importante en el éxito del sistema de reciclaje. Como explica Yuna Ku, periodista residente en Seúl, los coreanos tienden a cumplir con las normas y tienen un fuerte estándar moral. Aunque no todos se ajustan perfectamente a las reglas, el costo relativamente bajo del sistema en comparación con el ingreso promedio facilita su aceptación. El ingreso neto mensual promedio en Corea del Sur supera los USD 2.000, y el costo mensual de reciclar los residuos de comida suele ser inferior a los USD 5 para una persona que vive sola. Fuente: Infobae