A partir de bacterias del género Komagataeibacter, que generan celulosa durante la fermentación, lograron crear una fibra natural, biodegradable y de alta resistencia. El verdadero avance fue conseguir que estas fibras se tiñeran durante el mismo proceso de cultivo, sin recurrir a sustancias químicas externas Realizaron pruebas para verificar si estos textiles soportaban las condiciones que enfrenta cualquier prenda como: lavados, calor, blanqueadores, ácidos y álcalis. También te puede interesar: Tratado internacional de plásticos: Un camino de desafíos desde Punta del Este hasta Ginebra Determinaron un nivel de resistencia válida y un potencial uso potencial a gran escala, con la premisa de que los pigmentos naturales pueden competir en calidad con los industriales. El futuro de la moda podría estar en manos de bacterias que tiñen fibras naturales, ofreciendo una alternativa real a los tintes sintéticos y marcando el camino hacia una industria con textiles sostenibles. Fuente: Noticias Ambientales.