No hay duda que el mercado post-pandemia no será el mismo para ninguna marca, frente al que se vivía en 2019 e inicios de 2020. El consumo simple y sencillamente será distinto, tanto en necesidades como en exigencias básicas a las marcas. Y en datos del Fondo Monetario Internacional, muchos de los retos actuales empeorarán. Para que una marca siga siendo relevante, la clave está en convertirse en el mejor amigo de los clientes. Una marca debe definir a su audiencia Lo anterior quiere decir que, si se logra tener empatía con la audiencia y reconocer todos sus problemas y necesidades, como lo haría un mejor amigo, se le podrá dar un mejor servicio. En ese sentido, lo primero que se debe de hacer es definir perfectamente quiénes son los clientes de una marca. Si la compañía no tiene bien en claro quién es su comprador ideal, no podrá ni siquiera empezar a diseñar un plan para hacer aún más eficiente su portafolio de productos. Pensar en nuevos valores agregados Ya que se tiene en claro a quién se dirige la marca, hay que pensar en cómo se le puede dar un servicio más allá de lo esperado. Hoy en día, muchas empresas se están enfocando solo en seguir vendiendo lo mismo a los consumidores, tratando de continuar con su negocio a pesar de la pandemia. Lo cierto es que la crisis sanitaria cambió las necesidades y expectativas de todo el mercado. En ese sentido, también se debe de cambiar la oferta para hacerla atractiva. Identificar los retos que resuelve la marca Tampoco solo es cuestión de estar consciente de lo que diferencia a una compañía de otra. La marca que quiera triunfar en la nueva normalidad también tiene que tener muy en claro cómo es que aborda las necesidades de los consumidores. No solo porque es crucial que lo sepa para definir claramente el rumbo a futuro del negocio. También porque, entendiendo estos pain points, puede modificar y mejorar el portafolio para que los aborde de forma más rápida y fácil. Fuente: Merca2.0