Más del 40% de los expertos coincide en que las casas del futuro serán autosuficientes, con materiales ecológicos, eficiencia energética y un diseño que se inspire en la naturaleza. Además, se está dejando atrás el uso de materiales como el hormigón y el ladrillo, apostando por materiales de construcción liviana como recubrimientos y aislamientos. También puede leer: El Colegio de Arquitectos de Pichincha presenta “Arquitectura para sentir”, su nuevo eje de acción para la gestión 2025-2027 En este contexto, construir una vivienda desde cero representa una oportunidad para tener el hogar soñado de manera personalizada y acorde a las nuevas tendencias. Por ejemplo, “la construcción liviana ofrece soluciones de aislamiento, diseñadas para mejorar la calidad de vida al ofrecer confort térmico y acústico. Optimizan el consumo energético y, además, son seguras para la salud, poque cuentan con certificaciones internacionales”, explica Mauricio Beltrán, desarrollador de nuevos negocios de Imptek Saint-Gobain. Por otro lado, el sueño de tener una casa propia sigue siendo una prioridad para miles de familias en Ecuador. Según el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI), al 2023, el 56,71% de las viviendas presentaban algún tipo de déficit habitacional, ya sea porque las personas no cuentan con una casa propia o viven en espacios deteriorados, construidos con materiales precarios, sin servicios básicos o sin condiciones dignas. En este sentido, para la construcción de una vivienda es fundamental considerar, además de espacios confortables, sistemas eficientes y sostenibles, que respondan tanto al clima como al estilo de vida. También te puede interesar: Construcción sostenible en Valencia: innovación y técnica al servicio de viviendas eficientes En el caso de Ecuador, muchas zonas experimentan temperaturas variables, con casas que son muy frías en invierno y calurosas en verano. Por eso, al momento de planificar la construcción de una vivienda, es clave tomar en cuenta estos aspectos: Una buena orientación solar para aprovechar la luz y el calor natural. Sistemas de ventilación eficientes que favorezcan la circulación del aire. El uso de “cubiertas frescas”, que prioricen materiales como membranas asfálticas blancas, o acrílicos blancos para que exista una disminución de calor gracias a su capacidad reflectiva. Aislamiento acústico para reducir el ruido, especialmente en zonas urbanas y aislamientos térmicos para concentrar el calor en época de frío y proteger del calor en verano. Soluciones de impermeabilización que protejan la estructura de la humedad. Un diseño funcional que equilibre comodidad, eficiencia y estilo. En la actualidad, pensar en una casa confortable y adaptada a las necesidades no es un lujo, es parte esencial de asegurar calidad de vida y bienestar para quienes la habitan.