La falta de historial crediticio continúa siendo una barrera para quienes buscan incorporarse al sistema financiero formal. Sin antecedentes que permitan evaluar su comportamiento de pago, muchas personas encuentran dificultades para acceder a una tarjeta, financiar una compra o ampliar posteriormente sus opciones de crédito. Frente a este escenario, algunas instituciones han desarrollado mecanismos respaldados por depósitos en garantía. Este modelo permite establecer un cupo de crédito mientras el usuario genera registros sobre sus pagos y consumo, con el objetivo de construir gradualmente un perfil financiero verificable. Te puede interesar: Tasas de interés bajan en agosto: crédito empresarial e inmobiliario registran las mayores reducciones Una de estas alternativas, implementada por Mutualista Pichincha, cumplió su primer año con más de 350 tarjetas colocadas, respaldadas por un fondo cercano a USD 300.000. Según la entidad, el producto registra un nivel de utilización del 65%, lo que evidencia que los usuarios no solo lo contrataron, sino que lo incorporaron a sus operaciones habituales. El perfil de los clientes muestra una demanda distribuida entre varias generaciones. La edad promedio es de 41 años; el 55% corresponde a hombres y el 45% a mujeres. Los millennials concentran el 48,5% de los usuarios, seguidos por la generación X, con el 26,1%, y los centennials, con el 16,9%. Gabriel Arizo, Jefe de Producto de Tarjetas de Mutualista Pichincha, señaló que el nivel de uso responde a una necesidad concreta del mercado. El desafío para este tipo de soluciones será combinar la ampliación del acceso con educación financiera, control del endeudamiento y hábitos responsables de pago, de manera que el crédito se convierta en una puerta de entrada sostenible al sistema financiero. (I)