Dentro de la cultura de Open Management o, en su versión literal, las prácticas de gestión abierta, uno de los pilares fundamentales tiene que ver, justamente, con la contratación. Además de preocuparse por la experiencia, los conocimientos, las habilidades y la capacidad de aprendizaje continuo de los candidatos, el objetivo es formar un equipo con perspectivas distintas y complementarias, compuesto por mentalidades, comportamientos y características que añadan valor a la cultura de la empresa. También se procura crear un equipo con profesionales motivados, con brillo en su mirada, ávidos por marcar la diferencia y provocar un impacto más allá de los límites de la organización. Formar un equipo motivado y diversificado sustentado en comportamientos, atributos y mentalidades enriquece la empresa y crea una base sólida para lograr un rendimiento elevado. Según el informe de Accenture “Getting to Equal 2019: Creating a Culture That Drives Innovation”, las empresas que implementan la diversidad y la inclusión en sus equipos son 11 veces más innovadoras y sus empleados son seis veces más creativos. Otra encuesta, realizada por McKinsey, señala que un equipo diversificado es capaz de aumentar la rentabilidad de un negocio hasta en un 15 %. Las organizaciones abiertas —partidarias de las prácticas de gestión abiertas— utilizan procesos de contratación para disminuir la parcialidad involuntaria al momento de contratar. Para ello, se acostumbra utilizar paneles compuestos por diversos entrevistadores de distintas áreas de la empresa para que compartan sus opiniones respecto de cada candidato. Aunque en muchos casos los métodos de contratación parecen ordinarios, existe toda una preparación y un cuidado para que ofrezcan la posibilidad de buscar profesionales que realmente demuestren estar motivados a formar parte de la empresa, que estén en consonancia con la cultura organizativa y que sus emociones estén conectadas con los propósitos de la empresa. También se busca que la experiencia de los candidatos sea positiva a lo largo de todo el proceso, que se reconozca su potencial y, sobre todo, esa pasión que muchas veces viene implícita en cada individuo. La pasión personal es un elemento clave para formar equipos de alto rendimiento. Formar un equipo coherente Los líderes abiertos son responsables de estimular la pasión y el desarrollo de sus equipos y conocen la importancia de crear una experiencia de onboarding positiva y participativa. La integración es fundamental para que los nuevos empleados no solo conozcan sino que además experimenten la cultura de la organización. Por ello, un líder abierto tiene como función primordial conectar a los empleados con el propósito que comparte la organización y con su estrategia. Es quien además debe ayudarlos a insertarse en las comunidades internas y externas que conforman el ecosistema de la empresa. Las conexiones inspiran a los empleados a dar lo mejor de sí. Desarrollar el potencial individual Los líderes deben mantener a diario la misma atención que le prestan al empleado en el proceso de onboarding. El líder debe crear las condiciones necesarias para que el liderado pueda dar lo mejor de sí. Para tal fin, los líderes abiertos son conscientes de la importancia de comprender los factores emocionales y motivacionales que afectan a cada miembro del equipo.