Una de las apuestas para reducir el impacto en el medioambiente es la construcción sostenible, aquella que utiliza métodos y materiales renovables. Iluminación natural, correcta regulación térmica, buena calidad del aire o accesibilidad son algunas de sus virtudes. Los expertos aseguran que un “edificio sostenible es un edificio mejor construido porque es más rentable, eficiente y duradero”. Uno de los padres de la arquitectura sostenible nació hace 120 años en Alejandría (Egipto). Hassan Fathty, fallecido en 1989, echó la vista atrás, hacia las técnicas de construcción tradicional y los materiales naturales, para avanzar en una construcción más respetuosa con la biodiversidad. También puedes leer: Casa Riera: la construcción brutalista oculta en la naturaleza Se fijó en las propiedades del adobe, las arcillas y las arenas secadas al sol y mezclada con paja. Aplicó métodos de acondicionamiento termodinámico para la captación y regulación del aire. También utilizó las celosías para lograr una iluminación suave, y las fuentes de agua en paredes y suelos para humedecer y enfriar el aire por evaporación. En el siglo XX le conocían como ‘el arquitecto de los pobres’. Hoy, su contribución filosófica a la edificación sostenible es innegable: abaratamiento de costes, materiales reciclables, excelentes propiedades térmicas y acústicas, versatilidad… BBVA ha sido neutro en sus emisiones directas de CO2 en 2020. Este objetivo se ha conseguido al compensar toda la huella de carbono con proyectos mitigadores de CO2, que además generan un impacto positivo en las comunidades locales donde se desarrollan. Así, el banco ha compensado 120.562 toneladas de CO2e durante el año en siete proyectos en países en los que opera. Es un avance más en el marco de su compromiso de alinear su actividad al Acuerdo de París y reducir emisiones, tanto directas como indirectas. Una construcción cada vez más sostenible Replantear la forma en que construimos y usamos los edificios es fundamental para alcanzar este futuro sostenible. Tras décadas de dependencia del carbón, el petróleo y el gas natural, los edificios se han convertido en uno de los principales emisores de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Actualmente, su construcción y sus usos están detrás del 38 % de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía. También se encuentran tras el 35 % del consumo de la energía utilizada a nivel global. También puedes leer: Construcción ‘Lego’: nuevos sistemas constructivos sostenibles que optimizan tiempos ¿Qué es el residuo cero o también llamado ‘zero waste’? El residuo cero o 'zero wast' es el movimiento que aboga por reutilizar los productos de tal manera que no vuelvan a la naturaleza en forma de basura. Envolver fruta, carne o pescado en plástico y sobre bandejas de poliestireno que acabarán en la basura es un hábito que está muy extendido, además de ser el origen de enormes montañas de desechos que ensucian el planeta. Reducir estas cifras es un reto en un mundo en el que la población no para de crecer. Se calcula que seremos 2.000 millones de personas más dentro de 30 años. 2.000 millones de personas que necesitarán nuevos edificios en forma de viviendas, lugares de trabajo, colegios u hospitales, entre muchas otras edificaciones. Gracias a la investigación y al desarrollo de nuevos métodos y materiales constructivos es posible diseñar y hacer realidad construcciones que apenas tengan impacto sobre el medioambiente y, además, resulten más saludables y respetuosas con las personas. Qué es un edificio sostenible “Un edificio sostenible es un inmueble de calidad que está perfectamente adaptado para cumplir la actividad para la que fue construido funcionando de forma eficiente y siendo respetuoso con el planeta y las personas”, explica Javier Torralba, director de BREEAM España, la entidad que emite el certificado de sostenibilidad en la construcción con el mismo nombre. También puedes leer: Construcción eficiente: las nuevas ciudades sostenibles ¿Qué beneficios o ventajas tiene la construcción sostenible en el país? Un buen ejemplo de edificios sostenibles son los conocidos como edificios de energía neta nula o de emisiones de carbono cero. Se trata de edificios de muy bajo consumo energético, cuyo objetivo es que la energía consumida y las emisiones de CO2 emitidas sean compensadas utilizando fuentes renovables, de forma que su balance sea de cero emisiones a lo largo del año. La reducción del uso de energía está muy ligada a las estrategias de descarbonización de las economías y a la consecución de los objetivos marcados por el Acuerdo de París. De acuerdo con un informe de la Global Alliance for Buildings and Construction (GlobalABC), enmarcada en el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, para alcanzar los objetivos de descarbonización es necesario que los edificios de energía neta nula se conviertan en la forma principal de construcción de cara a 2050. Fuente: Bbva