Las construcciones industrializadas son una opción cada vez más y mejor valorada. Se ha demostrado que las innovadoras técnicas de este sistema de edificación alternativo al tradicional elevan la productividad y reducen tiempos y costes en el proceso, que resulta así más económico y sostenible. Y BIM tiene mucho que ver en todo ello. La metodología que ha revolucionado el sector AECO (Arquitectura, Ingeniería, Construcción, Operaciones) entra en juego con todas sus ventajas en la construcción industrializada, un sistema novedoso que se caracteriza por la fabricación de los distintos componentes en talleres para luego transportarlos a su ubicación final para su ensamblaje.También te puede interesar: La cultura organizacional se construye día a día o puede "tumbarte un pilar" Se trata de un proceso de diseño y producción más automatizado que está en sintonía con los nuevos objetivos de reducción o eliminación de emisiones para el año 2050 que conllevan una mayor apuesta por la utilización de productos sostenibles y rentables en todos sus procesos y ciclos de vida, y que, por ello, cada vez está más presente en el mercado de la arquitectura. Uno de los sistemas de construcción industrializada que se está extendiendo es SEI, que apuesta por estructuras prefabricadas de hormigón para edificación urbana en altura. En este sistema, el proceso de creación nace en la oficina técnica, apostando por el empleo de paquetes de software de cálculo y modelado 3D, y culmina con la generación de planos de fabricación de prototipos, cuya creación se realiza en talleres. Una vez aprobados los prototipos, en la oficina técnica se generan modelos 3D de los moldes utilizando modelos 3D de los elementos de hormigón que se van a fabricar, lo que permite comprobar la corrección de su geometría en relación con las piezas que se van a crear, dicen los expertos.También puedes leer: 6 libros imprescindibles para entender qué es la arquitectura sostenible y cómo puede salvar el mundo ¿Qué son las casas prefabricadas? A diferencia de una vivienda construida de forma tradicional desde cero en un terreno, una casa prefabricada se "produce" en gran parte en una factoría, para luego trasladarse por piezas o prácticamente entera para su montaje definitivo en su emplazamiento final. La prefabricación en un entorno industrial controlado aporta varias ventajas respecto de la construcción tradicional: entre otras, se minimizan los errores de ejecución, se desperdicia menos material y se asegura mejor el aislamiento y la eficiencia energética de la envolvente. De hecho, muchos expertos apuestan por este tipo de hábitats para "descarbonizar" el sector de la construcción, responsable del 40% de las emisiones contaminantes. Por otro lado, los plazos de realización se acortan sensiblemente respecto de una casa convencional, siendo en la mayoría de casos de unas pocas semanas. La mayor parte de ese tiempo se destina a la producción en fábrica, requiriéndose tan sólo unos pocos días para los trabajos de montaje y finalización en el emplazamiento final. Este tipo de casas son una alternativa perfecta a la vivienda tradicional. Fuente: Arquitectura y Diseño Foto: Comunicae