Según las proyecciones del Servicio de Rentas Internas (SRI), este rubro alcanzó un crecimiento extraordinario del 20,9% en comparación con el mismo mes del año anterior, superando con creces el promedio de crecimiento nacional del 6,8%. Este dinamismo posiciona a la construcción no solo como una actividad resiliente, sino como el sector con mayor desarrollo relativo en el arranque del nuevo año fiscal. Estas cifras positivas son la continuación de un cierre de 2025 sólido, año en el que el sector de la construcción movió un total de USD 2.450 millones, registrando un crecimiento anual del 8%. Este repunte fue vital para que la economía ecuatoriana alcanzara un récord histórico de ventas globales de $20.391 millones de dólares al finalizar el 2025. Tras años de contracción (como el -7,8% registrado en 2024), la industria ha logrado revertir la tendencia, consolidándose nuevamente como un pilar que representa cerca del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. El impacto de estos números se traduce directamente en bienestar social y estabilidad laboral. Durante el último año, la construcción generó más de 40.000 nuevos puestos de trabajo, de los cuales 20.000 fueron empleos plenos con todas las prestaciones de ley. Este flujo de contratación responde a la ejecución de proyectos que han dinamizado provincias clave: Guayas y Pichincha concentran el 70% de los ingresos del sector, seguidas por Azuay con un 6,5%. La liquidez en el sistema ha permitido que la facturación en el comercio de insumos, crezca un 12,9%, alimentando a toda la cadena productiva. También puedes leer: Energía fotovoltaica: energía limpia y continuidad operativa para las industrias, una urgencia estratégica La aceleración de las ventas en enero de 2026 se fundamenta en condiciones hipotecarias históricas y programas de incentivo estatal. El uso de créditos con tasas preferenciales del 2,99% a través del Biess y el subsidio de intereses mediante el programa "Miti-Miti" han sido los catalizadores para que miles de familias concreten la compra de vivienda. Además, la abundante liquidez en el sistema financiero ha provocado una caída sostenida en las tasas de interés activas desde agosto pasado, facilitando que los constructores accedan a capital de trabajo para iniciar nuevos proyectos inmobiliarios y de infraestructura. Para el resto del 2026, las proyecciones gremiales son sumamente optimistas, previendo un crecimiento sostenido de entre el 5% y el 10%. El sector ha dejado atrás la crisis energética e inseguridad que frenaron su avance en años previos, y hoy se enfoca en sostener la recuperación con una hoja de ruta clara hacia la eficiencia. Con una facturación mensual que ya bordea los USD 400 millones, la construcción reafirma su rol como el "termómetro" de la economía ecuatoriana: cuando este sector crece a doble dígito, el país avanza hacia un escenario de prosperidad y pleno empleo. Fuente: El Universo, El Comercio.