En un contexto donde el crédito empieza a reactivar la demanda y la actividad vuelve a posicionarse como un dinamizador económico. En una conversación con el Arq. José Miranda Ávila, Presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción (CAMICON), abordamos este escenario, que aún avanza por etapas. Parte de ese escenario se explica por lo que ya venía ocurriendo en los últimos años. “Ya hubo un inicio de que la construcción se estaba reactivando”, señala, al referirse al comportamiento de 2024 y 2025. Sobre esa base, el sector empieza a recuperar ritmo. “La construcción es un generador de trabajo, es un motor que dinamiza la economía del país”, insiste, aunque aclara que este proceso “no se va a reactivar al 100%, pero sí en un porcentaje considerable”. También te puede interesar: Milano Design Week 2026: Ecuador entra en la conversación global del diseño El impulso existe, pero no se reparte igual Ese dinamismo tiene un punto de partida claro en la vivienda de interés social. Programas como Miti Miti, Credicasa y otras iniciativas enfocadas en este segmento han facilitado el acceso al crédito en un país donde el déficit habitacional supera las 729.000 viviendas. Las condiciones han cambiado de forma visible. “En la historia no ha habido tasas tan bajas”, afirma, en referencia a niveles cercanos al 2,9%, junto con esquemas que permiten entradas reducidas y plazos de hasta 30 años. Ese acceso más flexible empieza a reflejarse en la demanda, pero también define cómo se está estructurando el movimiento. Como explica el Arq, Miranda, los recursos están dirigidos principalmente a subsidiar la tasa para los compradores, mientras que quienes desarrollan proyectos operan bajo otras condiciones. “Si uno quiere hacer un proyecto inmobiliario, tiene que ir al banco, pero las tasas están entre el 10 al 13%”, señala, una diferencia que termina incidiendo en el costo final de la vivienda. En ese mismo punto introduce otro elemento que, según explica, también empieza a incidir en la dinámica del sector: la Ley de Incentivos Tributarios para la Construcción, aprobado por la Asamblea. El esquema plantea que empresas puedan destinar hasta el 30% del impuesto a la renta a la donación de viviendas de interés social, a partir de un catálogo definido por el Estado. En la práctica, describe, implica que las empresas identifiquen viviendas dentro de ese catálogo, las adquieran y luego las transfieran al Estado para su entrega. Es ahí donde vuelve a plantear una inquietud que atraviesa toda la conversación. “¿Dónde entran los pequeños y medianos constructores?”, cuestiona. Según explica, el mecanismo, tal como está planteado, tiende a concentrarse en la compra de viviendas ya desarrolladas, lo que limita la participación de otros actores dentro del proceso constructivo. Un espacio para aterrizar la discusión En paralelo a este escenario, el gremio también abre espacios para trasladar estas discusiones al plano técnico. El XIV Congreso Internacional de la Construcción CAMICON 2026, bajo el enfoque de Edificación e Infraestructura Sostenible y Resiliente, se realizará el 8 y 9 de julio en el Hotel Hilton Colón. Según el Arq. Miranda, el encuentro reúne experiencias aplicadas, empresas y especialistas que ya están trabajando en nuevas metodologías y soluciones constructivas. La intención, explica, es que estas conversaciones no se queden en el diagnóstico, sino que puedan traducirse en prácticas concretas dentro del sector.