Los bosques son claves para combatir el cambio climático: absorben el dióxido de carbono de la atmósfera, purifican el aire, regulan el clima y protegen la vida en el planeta. Sin embargo, a pesar del papel tan importante que cumplen, actividades humanas como la deforestación y la degradación, ponen en riesgo su integridad. Estas acciones, además de reducir la capacidad de los bosques para mitigar el cambio climático, contribuyen en la emisión de gases de efecto invernadero y agravan la situación climática en el planeta, provocando entre otros efectos, sequías, inundaciones y plagas que amenazan la supervivencia de las especies, incluida la humana. La deforestación en Ecuador En el caso de Ecuador, un alto porcentaje de la deforestación se produce por cambios de uso de suelo de los bosques hacia tierra agropecuaria, sobre todo a pastizales. Esta variación de uso de suelo es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel nacional. Los bosques son una solución natural para enfrentar el cambio climático y su conservación implica llevar a cabo una serie de transformaciones significativas en la gestión de los recursos naturales, la producción y las políticas en torno al uso de la tierra. Para un país megadiverso como Ecuador, donde el 51,2% del territorio continental está cubierto por bosques nativos y habitado por 14 nacionalidades indígenas que dependen de ellos, lograr esas transformaciones representa una apuesta al desarrollo sostenible. Reducir las emisiones de CO2 y promover una producción sostenible es la meta PROAmazonía es una iniciativa que se destaca como parte de los esfuerzos que realiza el Estado ecuatoriano a través del Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Agricultura y Ganadería para mitigar el cambio climático y atacar las causas de la deforestación, a través de la generación de medios de vida sostenibles. Se implementa con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el financiamiento del Fondo Verde para el Clima (GCF) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). El programa tiene como meta reducir la emisión de 15 millones de toneladas de CO2 equivalente entre 2016 y 2025 mediante la conservación, el manejo forestal sostenible y la optimización de los cultivos para reducir la presión sobre los bosques amazónicos. Con esto, además de cumplir con su compromiso internacional de reducir emisiones, el Estado ecuatoriano espera favorecer a más de dos millones de personas que habitan en esta región, rica y diversa, que contiene el 74% de la superficie de bosques naturales del país. La apuesta es mejorar la productividad en áreas cultivadas con la aplicación de buenas prácticas agropecuarias y ambientales para evitar la expansión de la frontera agrícola hacia los bosques nativos. Estas prácticas son premiadas por los mercados internacionales que, cada vez más, demandan productos que provengan de fuentes responsables con el ambiente. Vincular a los productores con estos mercados promoviendo la asociatividad y la obtención de certificaciones, generará beneficios económicos y mejorará sus condiciones de vida. Los bosques: fuente inagotable de recursos Los bosques son fuente de bienes y servicios con gran potencial para la producción y el aprovechamiento sostenible. Además de la madera, existen semillas, frutos, plantas, aceites, fibras, hongos, entre otros, que pueden ser utilizados con fines medicinales, cosméticos o culturales. El programa otorgará fondos semilla para el desarrollo de bioemprendimientos de estos productos, incrementando así el valor económico de los bosques y las fuentes de ingreso para las comunidades que habitan en ellos. Estas acciones irán acompañadas de políticas públicas que fomenten la conservación y la producción sostenible, el fortalecimiento del control forestal y el ordenamiento territorial para asegurar la sostenibilidad de estas acciones a lo largo del tiempo y garantizar el derecho de las futuras generaciones a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Los habitantes de la Amazonía podrán acceder a incentivos económicos para la conservación de los bosques, a créditos verdes para productos agropecuarios y bioemprendimientos, y a incentivos no monetarios como asistencia técnica y capacitación para mejorar los procesos productivos de café, cacao, ganadería y palma sostenibles y libres de deforestación, sumado al apoyo para su comercialización en mercados especializados. Ecuador es líder en la implementación de medidas para la reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques a nivel mundial. PROAmazonía apoyará al país a fortalecer su posicionamiento y a avanzar en el cumplimiento de sus compromisos internacionales como signatario de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Sin duda, estas medidas acompañadas de inversión privada contribuirán a la transformación productiva sostenible baja en emisiones, a la protección y mejora de los servicios ecosistémicos, al desarrollo de medios de vida sostenibles y a la reducción de la pobreza.