Para generar soluciones a este problema, se creó 14Trees, una empresa conjunta de LafargeHolcim y CDC Group dedicada a acelerar la provisión de viviendas asequibles en África a través de la tecnología 3D. Su sede se encuentra en Kenia.Su objetivo es llevar las innovaciones en la construcción del laboratorio al campo, gracias a las alianzas con consorcios bancarios y contratistas. Este tipo de casas, aparte de ser de fácil acceso son ecológicas. ➤ Ver también: Europa espera que para 2035 sus flotas de vehículos sean 100% eléctricas Gracias a esta iniciativa, se puede construir una casa impresa en 3D en 12 horas a un bajo costo: menos de USD 10.000. Su proceso de construcción reduce las emisiones de CO2 hasta en un 70% en comparación con un proyecto típico de construcción de viviendas. Como complemento, desarrolló la plataforma en línea SmartDiaspora.com, para las personas desplazadas africanas, la cual anima a gente de todo el mundo a invertir en esta iniciativa. La primera casa impresa en 3D se construyó en Lilongwe, capital de Malawi, en este país también construyó. Su primera escuela en 3D en tiempo récord en el distrito de Salima, que cuenta con 38.000 habitantes. Sus paredes se imprimieron en solo 18 horas y fue transferida hace poco a la comunidad de la aldea de Kalonga.Esta institución educativa recibió a niños desde el pasado 21 de junio. y es una muestra de que la impresión 3D puede desempeñar un papel clave para cerrar la brecha de infraestructura educativa de nuestro mundo mediante la construcción de aulas de alta calidad para niños de una manera sostenible, asequible y de ritmo rápido a escala. Pero no es solo en África se ve la iniciativa de impresión de casas en 3D. Es el caso del estado mexicano de Tabasco, que gracias a una colaboración entre empresas mexicanas y estadounidenses ha ayudado a crear el primer vecindario impreso en 3D del mundo. Construidas para resistir inundaciones, terremotos y otros desastres naturales, las 50 casas tienen dos dormitorios, una sala de estar, además de una cocina y un baño. Fuente: Foro Económico Mundial