En una jornada única para la construcción en Ecuador, la Federación Interamericana de Cemento (FICEM) realizó su Congreso C2: Cemento y Concreto Verde. Este congreso, realizado cada año junto a las empresas afiliadas de cemento más importantes de la región, es un espacio crucial e importante en vista a la innovación y desarrollo de la industria más importante de la construcción. Sostenibilidad: la prioridad de la conversación Como su nombre indica, el congreso se enfocó en las nuevas estrategias para que las plantas de producción y para que la extracción de minerales en canteras sean menos invasivos con el medio ambiente. Además, el impacto social y comunitario de las empresas se ha vuelto cada vez más importante en el sector, tambien relacionados con la sustentabilidad. Al ser el eje principal de la discusión en mesas técnicas, Unacem Ecuador, marca presente en el país desde 2014, y que adquirió la planta de Cementos Selvagre de Otavalo, realizó un recorrido por los principales puntos de las instalaciones, destacando las acciones de la empresa para minimizar el impacto ambiental. Entre los muchos cambios, destacan el uso de combustibles no fósiles y de biomasa (el 50% de su energía proviene de dos hornos de biomasa), la reducción de emisiones en otros procesos de producción, y nuevas fórmulas que reemplacen el clinker (parte del cemento tradicional y gran emisor de CO2) por componentes más biodegradables y amigables con el medio ambiente. Diego Moreno, Gerente de Planta Otavalo de UNACEM Ecuador, reconoce que “la sostenibilidad es una necesidad cada vez más notoria. No podemos escondernos y cruzar los brazos ante el cambio climático, resaltó”. Moreno también asegura que los productos de Unacem mantienen gran parte de innovación, desde la reducción de emisiones en su fase de producción, al ser uno de los cementos con menor huella hídrica del mundo. También te puede interesar: Holcim Ecuador y la Escuela Politécnica Nacional lanzan la Academia de Sostenibilidad para Periodistas en Quito El Congreso, realizado por primera vez en Ecuador, representa el continuo esfuerzo de las industrias de construcción en efectivizar sus procesos, aminorar sus emisiones de CO2 y consumir menos recursos naturales. Diego es claro con esta premisa: “la industria de cemento y hormigón es la única en el país que ha cuantificado su impacto negativo al medio ambiente, y es la única que ha realizado acciones para evitar el daño ambiental”, sentenció.