En Ecuador, el consumo de confites ha sido históricamente una indulgencia cotidiana: un caramelo para el camino, una galleta en el recreo, un bocadito después del almuerzo. Sin embargo, en el actual contexto económico, esta canasta se enfrenta a una nueva realidad: el gusto sigue presente, pero la frecuencia cambia, empujada por la cautela del consumidor y los ajustes en el gasto diario. De acuerdo con datos de NielsenIQ (NIQ), la confitería decrece a un ritmo más acelerado que el total del consumo masivo, aunque comienza a mostrar signos de estabilización. Esta evolución pone a prueba a las marcas y fabricantes, que deben aprender a moverse entre la fidelidad emocional del consumidor y las nuevas restricciones de bolsillo. El canal tradicional -tiendas de barrio, bodegas y pequeños comercios- sigue siendo el principal punto de contacto entre el shopper y los productos de confitería. Éste no sólo lidera en volumen, sino que también permite una compra más racional, donde el desembolso promedio es menor y las decisiones se toman por unidad, no por empaque. Dentro de la categoría, el desempeño ha sido mixto. Aunque los caramelos crecen un 5,8% en valor y los bocaditos un 1,2%, otras categorías como chocolates (−5.4%), galletas (−4.2%) y helados (−0.5%) han registrado caídas. Este liderazgo se apoya en una amplia oferta de productos con precios accesibles: más del 35% de los ítems se ubican por debajo del dólar, lo que responde a la necesidad de ofrecer indulgencia sin comprometer el presupuesto. La estructura del mercado también revela un alto nivel de concentración. Aunque existen más de 6.000 referencias activas en la categoría, menos de 1.000 generan el 80% del valor de ventas. Además, los 15 principales fabricantes concentran más del 80% de la facturación, en un entorno donde el líder del mercado alcanza una participación de 11,6%. Un dato clave al observar el canal tradicional es la relevancia de los puntos de precio menores. El 23% de todas las transacciones del consumo masivo ocurre en productos de USD 1 dólar; mientras que, el 12% se ubica en el rango de USD 0,50 y un 2% en USD 0,25. En este entorno, la confitería destaca por encima del promedio: el 28% de sus ventas provienen de productos a USD 0,25, y el 15% de ítems vendidos se ubican en el rango de USD 0,50, evidenciando su fuerte anclaje en precios de moneda. También te puede interesar: Brand Footprint Ecuador revela las marcas de bienes de consumo masivo más elegidas en lo hogares Este comportamiento reafirma que, en la confitería, la estrategia no solo está en el sabor, sino también en el centavo. El consumidor ecuatoriano sigue buscando momentos de indulgencia, pero lo hace con más criterio y menos impulso. Para la industria, el desafío es mantener la relevancia y cercanía de siempre, pero adaptándose a un escenario donde el precio pesa tanto como el gusto. Por: Aldrin Flores, Industry Insights Manager en NielsenIQ Ecuador