El aumento del IVA al 15%, los apagones eléctricos y la inseguridad modificaron de raíz la manera en que los hogares se relacionan con el mercado. El consumidor no dejó de comprar, pero lo hizo con mayor racionalidad, obligando a las empresas a repensar estrategias en tiempo real. De acuerdo con datos de NielsenIQ, el consumo masivo cayó −3,7% en volumen frente a 2023. Sin embargo, la facturación se sostuvo gracias a un crecimiento moderado de precios (+2,0%). Este equilibrio frágil refleja un shopper que ajusta el bolsillo, pero mantiene su búsqueda de calidad, confianza y bienestar personal. Por canales, el Tradicional concentra el 59% de las ventas y mostró una caída más moderada (−3,5%), confirmando su relevancia como espacio de compra cercano y accesible. Allí, el peso de los puntos de precio bajos es determinante: en confitería, más del 72% de las ventas provienen de ítems de hasta USD 0,30, mientras que en bebidas no alcohólicas el 46% se concentra entre USD 0,76 y USD 1,00. Estos patrones evidencian que la moneda sigue siendo el eje de decisión de compra en el país. También te puede interesar: Ecuador refuerza la lucha contra el lavado de activos con tecnología e IA En canastas, confitería (−11,2%) y lácteos (−9,6%) acusaron con fuerza el impacto de los apagones en categorías de cadena de frío. En contraste, bebidas alcohólicas (+0,8%) y gaseosas marcaron un punto de oxígeno, apoyadas en presentaciones accesibles y en el canal tradicional. El gran mensaje de 2024 es claro: en Ecuador, la indulgencia no desaparece, pero se redefine. Para los líderes empresariales, el desafío es doble: proteger el bolsillo del consumidor y, al mismo tiempo, inspirar confianza y bienestar. Quienes logren alinear precio, proximidad y valor percibido no solo resistirán la coyuntura, sino que emergerán fortalecidos en un mercado en transición. Por: Aldrin Flores, Industry Insights Manager en NielsenIQ Ecuador