¿Cómo nace el Premio a la Excelencia Académica y qué importancia ha tomado durante su trayectoria? Hace 16 años empezamos con este sueño de premiar a los mejores maestros de Ecuador. Porque a pesar de que, sabemos que la educación es fundamental para el desarrollo de una sociedad y que de los buenos maestros depende el futuro del país, ellos no son bien remunerados y tampoco se les da la relevancia dentro de la escala social; es por ello, que este reconocimiento nació con dos objetivos. Primero, mejorar la calidad de educación; y, segundo, fortalecer la autoestima de los maestros. Y creo que vamos alcanzando estos objetivos. Sabemos que la convocatoria inclusive ha traspasado fronteras, ¿qué alcance han tenido? Sí, definitivamente. La primera convocatoria se hizo hace casi 16 años y precisamente empezamos hablando de estos temas en el Ecuador, pero después también empezamos a tener consultas de profesores peruanos, colombianos, chilenos, que estaban interesados en participar. A partir del sexto año decidimos también aceptar propuestas de profesores iberoamericanos; es así que, actualmente estamos haciendo la décimo sexta convocatoria a nivel nacional y la decimoprimera Iberoamericana. ¿Cómo se evalúan los proyectos? Los proyectos deben estar en ejecución. Además, tienen que tener un impacto positivo para sus estudiantes y deben evidenciarlo. ¿Cuál ha sido la evolución del premio a lo largo de estos años y como ha impactado a los maestros? Primero, es un reconocimiento a un segmento que no ha sido tomado en cuenta: los maestros y maestras de escuelas y colegios. Y luego porque ellos, han visto que los reconocimientos continúan y que han ido incrementándose los beneficios; por ejemplo, los primeros años, nosotros no dábamos un premio económico, sino más bien un viaje y becas de estudio a los mejores puntuados. También te puede interesar: Fidal apuesta por la excelencia educativa Pero hace algunos años decidimos que también era importante tener un premio económico. En ese momento tuvimos el apoyo de la Editorial Santillana con un premio de USD 10.000 para el mejor profesor del Ecuador y conseguimos el apoyo también de UNICEF y el Grupo Diners para el premio a los al mejor maestro Iberoamericano, que son USD 5.000 más un viaje. Hoy en día,el premio que otorga la Universidad Internacional De La Rioja, es el reconocimiento económico más importante. Además, les damos una estatuilla y se hace una ceremonia bellísima. Es como los “Oscar de la Educación”. ¿Cómo impacta este reconocimiento en la educación a nivel macro? Los proyectos ganadores son originales, están en ejecución y son replicables. De hecho, se han replicado en diferentes países, y entregamos al Ministerio de Educación un repositorio de los mismos, que estamos seguros están mejorando la calidad de la educación. ¿Puede compartirnos casos de éxito destacados? Tenemos muchos casos exitosos. Entre ellos, el proyecto "Escuela del Futuro", del profesor Segundo Toledo de un colegio de Paute, que engloba micro proyectos, emprendimientos juveniles y equinoterapia en el ámbito educativo, todas basadas en nuevas metodologías de aprendizajes. También recuerdo el caso de una profesora de un colegio de Calderón, en Quito, que tenía un proyecto ambiental y lo que hacía era reciclaje de ropa. Ella con sus alumnas desarmaba la ropa reciclada y con eso, diseñan nuevas prendas. Luego hacía un desfile de moda y vendían la colección, con lo que sus alumnas se beneficiaban inclusive con ingresos de esa venta realizada. Es decir, tenía un connotación ambiental y social fuerte. Estos por mencionar algunos de los cientos de ejemplos de profesores que han cambiado sus vidas y la de sus alumnos. ¿Hasta cuándo es la convocatoria? Hasta el 31 de enero de 2024. Les animo a participar y seguir cambiando vidas a través de la educación.