El diseño se atribuye al estudiante de 21 años Alejandro Núñez Vicente, que procede de España pero estudia en la Universidad TU Delft de los Países Bajos. Núñez Vicente cuenta a CNN Travel que su experiencia viajando por Europa en clase económica le sirvió en parte de inspiración para la idea. Harto de la falta de espacio para las piernas, se dio cuenta de que elevar la fila de asientos de delante resolvería el problema. Su diseño elimina el compartimento superior para el equipaje, lo que permite que haya más espacio en la cabina para los asientos superiores. En su lugar, el equipaje se guarda en compartimentos bajo el asiento. ➤ Ver también: El turismo de las vacunas impulsa el tráfico aéreo latinoamericano Núñez Vicente considera que este diseño funcionaría bien en el avión Flying-V, que se está desarrollando actualmente en la Universidad Técnica de Delft, pero dice que también podría aplicarse en un Boeing 747, un Airbus A330 o cualquier otro avión de tamaño medio o grande. Núñez Vicente dice que tomó ideas que ya estaban siendo discutidas por el equipo que trabaja en el proyecto Flying-V y aportó su propia visión. El objetivo era crear una experiencia de cabina multinivel que ofreciera algo atractivo a los viajeros sentados en ambos niveles. «La fila inferior tiene la ventaja de que los pasajeros tienen la experiencia de estar en un sofá estirando las piernas, mientras que la fila superior ofrece una experiencia SUV, haciendo posible, por ejemplo, cruzar las piernas debido al mayor espacio disponible para las piernas y en general», dice Núñez Vicente. El diseño del asiento también ofrece más ángulos de reclinación, así como un respaldo ajustable y un soporte cervical desplegable, para ofrecer más comodidad. «La clase económica actual suele estar limitada a una posición única o ligeramente reclinada que impide al usuario tener una experiencia de vuelo cómoda y relajante», dice Núñez Vicente. El concepto ya estaba pensado antes de la pandemia, pero Núñez Vicente cree que el diseño se adapta al clima actual. «Como da más espacio entre los pasajeros, y los coloca a diferentes alturas, es más adecuado para los vuelos en tiempos de pandemia», dice. Además, las piezas de los asientos están diseñadas para ser movidas fácilmente, lo que permite convertir un avión comercial en uno de carga. Núñez Vicente trabaja ahora para hacer realidad el diseño en colaboración con sus profesores de la Universidad Técnica de Delft, el Dr. Peter Vink y el Dr. Wolf Song. El siguiente paso es el diseño de prototipos demostrables. «Por ahora, se trata de un proyecto interno de la universidad, dirigido por los estudiantes, que aún no se ha presentado formalmente a las compañías aéreas. Sin embargo, algunas empresas del sector aeroespacial ya han mostrado su interés por el proyecto del Asiento Económico Chaise Longue, lo que presenta posibles posibilidades de futuras colaboraciones», afirma Núñez Vicente.