No solo por la compra del hogar per sé, también por los recursos económicos invertidos y, sobre todo, por la realidad compleja del país. De acuerdo al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), el déficit habitacional en el país alcanzó el 57 % en 2021, lo que significa que 2,4 millones de viviendas se encuentran en situación de déficit, de un total de 4,2 millones existentes en el país. Esto, más que ser alarmante, es un llamado social y cultural para incentivar una construcción digna que además de ofrecer al comprador una experiencia de compra y acompañamiento óptimo, tenga una vivienda de calidad. Con esa visión de alcanzar altos índices de calidad para las personas y clientes, Romero & Pazmiño se ha consolidado como una constructora inmobiliaria que destaca en priorizar la mejor experiencia para aquellos compradores de su nuevo hogar. También te puede interesar: Casa Parásito: un ejemplo de arquitectura minimalista y sostenible en Quito “Fundé la empresa en 2001, pero siempre tuvimos la visión de alcanzar un óptimo nivel de calidad. Por eso, solo cinco años después obtuvimos la certificación ISO 9000 que garantiza nuestro compromiso de ofrecer un producto óptimo que responda a las necesidades del cliente”, cuenta Alejandro Pazmiño, Gerente General de la desarrolladora inmobiliaria. La primera constructora en ser Best Place to Live Alejandro asegura que uno de los compromisos de Romero & Pazmiño es el de dar un acompañamiento óptimo a sus clientes. Muestra de esto es uno de sus principales pilares a la hora de comercializar una casa: el manual del usuario. “Comprar una casa no es un tema fácil debido a la inversión y riesgos que implica. Si en algo nos diferenciamos, es que en Romero & Pazmiño, asesoramos y dirigimos al cliente en cada etapa de la construcción, y le otorgamos un manual con el que acceda a todo el conocimiento necesario sobre la casa que adquiere”. Además, la constructora se destaca como una de las pocas en el país en otorgar una garantía por un año para controlar y corregir eventuales figuras que se generan por problemas no estructurales. “Con este aval, nosotros nos acercamos a nuestros clientes al onceavo mes para ofrecer este servicio y correr con los daños presentados hasta la fecha”, sostiene. Sin embargo, en este proceso por fortalecer aún más su compromiso con el cliente y alcanzar los máximos estándares de calidad, la empresa descubrió en Chile a la certificación Best Place to Live, misma que destaca el acompañamiento y el servicio al comprador durante la revisión del terreno, la adquisición del bien, durante las etapas de obra gris y acabados, y demás. Alejandro afirma que esta era una certificación necesaria a obtener, pues el trato al cliente en el sector de la construcción es algo que debe primar en cualquier negociación o proceso de relacionamiento con el mismo. Es así que el pasado abril, desde Chile, la empresa recibió su reconocimiento como Best Place to Live, y alcanzó la distinción de ser la primera constructora del Ecuador en alcanzar esta certificación.