La innovación debe ser entendida como un proceso ligado a la constante escucha y comprensión de los consumidores, para ello la confianza y las emociones son elementos cruciales para abordar los deseos y necesidades cambiantes de los clientes. ➤ Ver también: Innovación, el eje de la reactivación económica de América Latina tras pandemia La innovación es un proceso evolutivo que involucra la emergente necesidad de difundir objetos, procesos y conocimientos cualitativamente nuevos; por ejemplo, el prototipo de un nuevo artilugio o de un nuevo invento social inicia una nueva variedad dentro del conjunto de objetos ya existentes, pero este se convierte en una nueva especie solo si al llegar al mercado se multiplica y se disemina (se comercializa exitosamente). Esta es la diferencia entre la invención y la innovación, la primera es un proceso psicológico y cognoscitivo y la innovación, que es un proceso técnico y social. Las personas continuamente se encuentran en la búsqueda de productos y servicios, que logren satisfacer sus necesidades o resolver sus problemas; sin embrago, en el proceso se enfrentan a serias dificultades para articular la descripción del problema que están tratando de resolver. Por ello, para las empresas es esencial entender este proceso, incluso involucrarse con el consumidor para ayudarle a identificar de forma correcta y clara estos desafíos. Las empresas erróneamente asumen que el desarrollo y la innovación de productos y servicios es por naturaleza un proceso centrado en las necesidades del cliente; la mayoría de estos procesos se centran primero en el producto y el servicio, y se enfocan en el aprovechamiento de las capacidades tecnológicas de la organización, en vez de situarse en el lugar de sus clientes. Esta es la razón del por qué más del 65% de los nuevos productos fracasan comercialmente, por ello la permanente presencia con los clientes representa un medio ideal para asegurarse la debida pertinencia del proceso de innovación centrado en el consumidor; vivimos en un momento de oportunidades incomparables para la innovación. Hoy se construyen más productos que nunca, pero la mayoría de ellos fallan, pues se desperdicia tiempo, dinero y esfuerzo en el desarrollo de un producto equivocado. Desarrollo tecnológico, ¿enfrentamos la realidad o vivimos una ilusión? Lo que se requiere es implantar un proceso sistemático para examinar rápidamente las ideas de productos y servicios y así lograr un "ajuste de producto / mercado” (Product Market Fit), este proceso debe basarse en una estrategia de prueba y validación de mercado simple y eficaz, enfocada a mejorar drásticamente las perspectivas de éxito del producto; recopilar rápidamente información sobre la competencia, entrevistar directamente a los consumidores actuales y potenciales y averiguar qué es lo que el mercado realmente quiere comprar, en comparación con lo que los clientes dicen que quieren. Para centrarse en el cliente, las empresas deben mirar más allá de sus productos y servicios, y enfocarse en el problema que los clientes están tratando de resolver. La innovación como modelo de negocio ha provocado la reorganización y el surgimiento de industrias completas, tan solo en los últimos 30 años, sectores como el textil, la distribución comercial, la fabricación de muebles, el transporte, el turismo y la educación presentan modelos de negocio muy diferentes a los que se podían encontrar hace apenas unos años. Tomado de: Expansión