En LLYC creemos que todos estos desafíos requieren también nuevas maneras de afrontarlos: Un enfoque de soluciones que pase por reimaginar, gracias a la tecnología y a la creatividad, la forma que hemos tenido de enfrentar los retos para seguir creciendo, resguardando la reputación. Porque hoy, más allá del producto o servicio, se espera de las empresas que su oferta aterrice un posicionamiento coherente sí, pero, sobre todo, otorgue valor frente a móviles sociales. Las expectativas de los stakeholders están puestas en un activismo corporativo real: Actúa como se espera de ti. Si superas las expectativas tendrás buena reputación. Y es que la base de la administración de la reputación está en la gestión de las creencias compartidas y de las expectativas que se derivan de ellas. También te puede interesar: Confianza: esencial en la reputación corporativa Si esto añadimos el hecho de que las compañías buscan hoy mayor impacto con menos recursos y actividades, y que las relaciones son cada vez más digitales, el reto pasa por generar nuevos enfoques creativos y experiencias cada vez más acertadas y eficientes. Adoptar una mentalidad data-driven resulta una aliada, pues el uso de tecnologías exponenciales e IA viabiliza soluciones a una mayor velocidad y de una manera más disruptiva. En la práctica, supone activar tres palancas principales para asegurar solvencia y una brújula en medio de la incertidumbre: Asegurarnos de formar parte activa de las conversaciones relevantes para nuestros públicos de interés ocupando el top of mind de nuestras categorías Tener un rol influyente y trascendente en la sociedad, marcar la dirección de la agenda y, fieles a nuestro propósito, diferenciarnos. Salvaguardar la percepción sobre nosotros, favoreciendo un clima de opinión positivo y protegiéndonos de los riesgos reputacionales.