El hecho es que casi todos los grandes escritores, artistas o inventores pasaron por un período de "aprendizaje" en el que desarrollaron y perfeccionaron sus ideas antes de tener mayores logros. "Mucha gente simplemente no sabe que la creatividad es una habilidad que se puede entrenar" dice el profesor Gerard Puccio, quien preside el Departamento de Creatividad y Liderazgo del Cambio en SUNY Buffalo State College, EE.UU. ➤ Ver también: Economía creativa: el tren que no podemos perder Psicólogos como Puccio han identificado las mejores formas de impulsar el proceso de aprendizaje. Su evidencia muestra que, con la práctica, todos podemos aprender a pensar de manera más original en nuestra vida cotidiana, imprimiendo una mayor innovación y satisfacción en todo lo que decidamos hacer. Habilidades de pensamiento De los muchos programas de capacitación en creatividad que existen, el modelo de habilidades de pensamiento de Puccio es uno de los que ofrece mejores resultados para aumentar la creatividad en el lugar de trabajo. El programa enfatiza la necesidad de equilibrar dos tipos de pensamiento: convergente y divergente. El pensamiento divergente se refiere a la generación de ideas que a menudo asociamos con el inventor estereotípicamente escaso, con soluciones novedosas, aunque a veces descabelladas, a los problemas. El pensamiento convergente, por el contrario, se refiere a la selección y desarrollo de las mejores ideas para garantizar que tengan un uso potencial. Ambos son imprescindibles. Sin lo primero, tus ideas serán demasiado mundanas y aburridas; sin lo último, pueden resultar poco prácticas. Después de aprender estos conceptos, a las personas que se capacitan en el modelo de Puccio se les enseña a aplicar el pensamiento divergente y convergente en siete pasos distintos que se consideran esenciales para la mayoría de los problemas creativos: evaluar la situación, explorar la visión, formular desafíos, explorar ideas, formular soluciones, explorar la aceptación y desarrollar un plan. En un ensayo reciente, Puccio descubrió que los grupos de personas que se habían sometido a algún entrenamiento en creatividad se desempeñaron mucho mejor que aquellos sin ningún entrenamiento ni orientación, lo que generó cuatro veces más ideas originales. Preparado para aprender Ella Miron-Spektor, profesora asociada de comportamiento organizacional en la Escuela de negocios INSEAD en Fontainebleau, Francia, demostró que las creencias y actitudes de las personas hacia el trabajo tienen un gran impacto en su desarrollo creativo. Algunas personas, dice, están "orientadas al desempeño": les preocupa mucho cómo se comparan con los demás. En general, ven sus talentos como fijos y, por lo tanto, prefieren ceñirse a las tareas que siempre resultarán en un éxito. Un fracaso, para alguien que está orientado al desempeño, es profundamente desalentador. Otras están "orientadas al aprendizaje": tienden a centrarse más en la oportunidad de aumentar sus habilidades y ampliar sus conocimientos. También, son más resistentes frente al fracaso, ya que analizan lo que salió mal y utilizan esas lecciones como una oportunidad de crecimiento. Para comprobar si estas actitudes influyen en la creatividad de las personas a lo largo del tiempo, Miron-Spektor examinó a los empleados de un gran fabricante electroóptico de Israel y descubrió que los empleados orientados al aprendizaje mostraron una mayor mejora en el número y la calidad de las ideas, en comparación con aquellos que estaban orientados al desempeño, que tendían a darse por vencidos y dejar de intentarlo después de haber enfrentado una decepción. La vida creativa La conclusión más obvia de estos estudios podría ser que las empresas podrían invertir en más capacitación para sus equipos, en lugar de asumir que la creatividad fluirá automáticamente. Sin embargo, es importante destacar que también deben crear el entorno de trabajo adecuado para promover una orientación de aprendizaje en los empleados. Fuente: BBC Mundo