Plantaron cedros podados de una manera especial para producir brotes que eventualmente se convertirían en maderas perfectas, rectas y sin nudos. También te puede interesar: Aruba impone una “tarifa de sostenibilidad” de USD 20 a los viajeros Los brotes se podan suavemente a mano cada dos años dejando sólo las ramas superiores, lo que les permite crecer erguidos. La cosecha lleva 20 años y los "árboles" viejos pueden crecer hasta cien brotes a la vez. En realidad, hubo otra razón por la que se desarrolló la técnica: la moda. En el siglo XIV, se hizo popular una forma de arquitectura lineal y estilizada conocida como sukiya-zukuri (数寄屋造り), y todo samurái o noble prominente quería una casa construida de esta manera. Simplemente no había suficientes materias primas disponibles para satisfacer la demanda, por lo que se desarrolló el daisugi para producir más madera en menos tiempo. La madera producida con esta técnica también tiene cualidades impresionantes: es un 140% más flexible que el cedro estándar y un 200% más densa y resistente. Y es extremadamente duradero. También puedes leer: El 87% del Mediterráneo está contaminado, según WWF Esta técnica también está relacionada con el rebrote, que consiste en cortar árboles o arbustos al nivel del suelo para fomentar un nuevo crecimiento, creando un follaje denso. Mientras que el trasmochado con mayor similitud corta los árboles más arriba, promoviendo el crecimiento de nuevas ramas en altura, ideal para controlar el tamaño y la forma de los árboles.