Su pérdida por las actividades humanas para satisfacer esa demanda es tan severa que la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES por sus siglas en inglés) informa que más de un millón de especies animales y vegetales se enfrentan a la extinción. Cada año, miles de millones de plantas y animales silvestres se comercializan para satisfacer una demanda en rápida expansión, equivalente a USD 8.000 – USD 21.000 millones que se produce al año del comercio ilegal, lo que la convierte en una de las actividades comerciales ilegítimas más grandes del mundo. Para resolver el problema de la pérdida de biodiversidad, se necesitan soluciones que aborden simultáneamente otros objetivos globales relevantes conectados entre sí, como alimentar a la humanidad, abastecer a ciudades en crecimiento, mitigar el cambio climático, proteger la naturaleza terrestre, marina y conservar las fuentes de agua dulce. Nuestro futuro depende de ello, para alcanzar múltiples objetivos de sostenibilidad requerimos una rápida transición hacia la energía limpia, un continuo aumento de la conservación biológica, la restauración a gran escala de ecosistemas degradados y la transformación de las cadenas productivas para reducir la extracción de recursos y sus severos impactos ambientales. Los cambios necesarios para alcanzar los objetivos mencionados de desarrollo sostenible requieren soluciones innovadoras que transformen las estructuras económicas y políticas y las normas sociales. Una de las formas de impulsar la adopción de estas soluciones innovadoras es que el sistema financiero conozca mejor este nicho y desarrolle líneas de crédito y otros productos para “Bionegocios”, que implican el uso sostenible de los recursos biológicos nativos a través de la promoción de estrategias y actividades productivas que apoyan el uso y la conservación sostenible en áreas con alto grado de biodiversidad, generando beneficios económicos y distribución equitativa con comunidades locales e indígenas y con toda la cadena de valor. Los bionegocios también son reconocidos como uno de los mecanismos más importantes para incrementar la resiliencia al cambio climático, debido a la inclusión de prácticas sostenibles de manejo que respetan las dinámicas ecosistémicas, evitando la conversión de hábitats naturales a sistemas productivos, y fomentando la gestión sostenible de los bosques y modelos agroforestales. Es así como el impulso de cadenas de valor de bionegocios cobra importancia en el contexto de adaptación al cambio climático y conservación de una alta biodiversidad de la región, enfrentado a la pobreza rural, y la coyuntura de tendencias de consumo por productos de origen ambiental y socialmente sostenible. Durante mucho tiempo se ha reconocido que la biodiversidad es un recurso estratégico para Latinoamérica. La biodiversidad nativa ha sostenido los sistemas económicos y sociales. Por ejemplo, las papas nativas y las raíces y tubérculos andinos han mantenido durante mucho tiempo el sustento de las comunidades rurales; el cacao (Theobroma cacao), fue la base de un auge económico a principios de 1900 en Ecuador; y el cultivo y la exportación de camarones nativos representan actualmente alrededor de USD 3.000 millones por año en este mismo país. Desde 2019, CAF- banco de desarrollo de América Latina, apoya una iniciativa del gobierno ecuatoriano en el desarrollo de un proyecto para crear las condiciones habilitantes para negocios sostenibles, basados en otras cadenas de valor de la biodiversidad nativa, proyecto que tiene una nota conceptual aprobada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) que destinará una donación de USD 3,7 millones. Los planes de recuperación económica después de la epidemia de Covid-19 requerirán grandes cantidades de recursos, lo que aumentará la ya alta deuda de la región. La incorporación de soluciones sostenibles nunca ha sido más importante que ahora para mejorar la resiliencia de las sociedades latinoamericanas y estar preparados de la mejor manera posible para el futuro. Nuestros países deben integrar la sostenibilidad en sus planes de recuperación post-Covid-19, en este nuevo marco de acción, los Bionegocios se tornan entonces en una fuerte opción para impulsar el desarrollo sostenible de Latinoamérica. Por _ Mauricio Velásquez, Ejecutivo Principal, Dirección de Sostenibilidad, Inclusión y Cambio Climático, CAF-banco de desarrollo de América Latina