La agricultura regenerativa juega un papel fundamental en la mitigación del cambio climático al enfocarse en la salud del suelo y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Un suelo bien manejado puede capturar carbono atmosférico, reduciendo así los niveles de gases de efecto invernadero. Además, al reducir el uso de insumos químicos, se disminuye la contaminación del agua y del suelo, creando un entorno más saludable para la biodiversidad. Desde hace seis años, hemos implementado en Ecuador una alternativa de producción sostenible con un enfoque agroecológico, que no solo cuida los recursos naturales como el agua y el suelo, sino que también elimina el uso de agroquímicos. Esta propuesta se enmarca en una metodología de Comunidades de Aprendizaje, que capacita a productores en la creación de sistemas productivos integrales, sostenibles y rentables. ¿Qué beneficios económicos y sociales se pueden esperar para los agricultores? Los agricultores que adoptan prácticas regenerativas pueden esperar una serie de beneficios económicos y sociales. En términos económicos, la rentabilidad puede aumentar significativamente debido a suelos más saludables y ricos en nutrientes, lo que se traduce en rendimientos más altos y consistentes. Un estudio del Boston Consulting Group señala que la agricultura regenerativa puede ser hasta un 60% más rentable que otros métodos agrícolas después de seis años. Además, los agricultores pueden reducir costos al disminuir el uso de antibióticos, fertilizantes químicos, herbicidas y pesticidas. Socialmente, estas prácticas promueven una mayor cohesión comunitaria y una mejor calidad de vida para las familias rurales al generar ingresos más estables y sostenibles. También te puede interesar: Agricultura regenerativa: el motor del cambio para el agro en Ecuador y el mundo ¿Cuáles son las estrategias y metas para la expansión de la agricultura regenerativa? Actualmente, estamos desarrollando el Proyecto Integral de Diversificación Agroproductiva y Reconversión Agrícola (PIDARA), que se enfoca en apoyar a pequeños y medianos productores. Este proyecto incluye capacitaciones y asistencias técnicas en el territorio para fomentar la adopción de prácticas regenerativas. Nuestro objetivo es crear un ecosistema agrícola sostenible que sea resistente al cambio climático y que garantice la seguridad alimentaria de nuestras comunidades. ¿Cómo las tendencias globales en agricultura sostenible impactan las prácticas en Ecuador? Las tendencias internacionales, como la creciente demanda de productos orgánicos y la preocupación por el cambio climático, están impulsando la adopción de prácticas regenerativas en Ecuador. Además, la integración en mercados globales que valoran la sostenibilidad, como la Unión Europea, que ha implementado el Pacto Verde Europeo y el Reglamento Europeo EU 2023/1115 sobre la producción libre de deforestación, crea nuevas oportunidades económicas para nuestros agricultores. Estos mercados exigen productos que no solo sean sostenibles, sino que también cumplan con estrictos estándares de trazabilidad y georreferenciación, lo que nos motiva a seguir avanzando en la implementación de la agricultura regenerativa en el país.