La alergia es una respuesta inmunológica de defensa exagerada ante la exposición de alérgenos ambientales, como pueden ser los ácaros del polvo, el polen de plantas, epitelios de animales como por ejemplo gato o perro. Se caracteriza por una inflamación de la mucosa de las vías respiratorias, por ejemplo, la mucosa nasal produce mayor cantidad de moco, congestión nasal o estornudos se conoce como Rinitis alérgica. En cambio, cuando la inflamación avanza a la mucosa de la tráquea y los bronquios ya estamos ante una patología más compleja, como es el Asma bronquial. Las enfermedades alérgicas respiratorias, como la rinitis alérgica y el asma, en su mayoría son causadas por alérgenos ambientales, por lo que el clima influye en la aparición de estos síntomas, así, por ejemplo, en el invierno permanecemos más tiempo dentro de casa, usamos más abrigo y esto hace que nos expongamos más a los alérgenos de casa, como los ácaros del polvo que se encuentran en alfombras, cobijas, cortinas, abrigos, peluches, o nos exponemos al contacto con mascotas, por lo que los síntomas aumentan al estar lugares cerrados. También, en el invierno, al disminuir la temperatura estamos expuestos a infecciones respiratorias que son causadas por virus y bacterias. Las personas alérgicas son más sensibles adquirir estas infecciones respiratorias como por ejemplo la sinusitis que es una complicación de la rinitis alérgica no tratada. También te puede interesar: Últimas tendencias en salud y bienestar Algunas personas, al contrario, empeoran en época de primavera o verano. Esto se debe a que los síntomas respiratorios son causados por la exposición a pólenes de plantas que son llevados por el viento. En la pandemia se pudo ver como algunas personas mejoraron al estar en casa y otras empeoraron, dependiendo del origen de sus síntomas. Por: Dra. Gabriela Acosta Ruiz, Alergóloga