En ocasiones innovar parece inalcanzable, como una acción a emprender cuando no hay nada más en qué pensar. Sin embargo, en un mundo cambiante y competitivo es imperativo tener una oferta de valor diferenciada, puede ser en el servicio para deleite de los clientes, en productos o en procesos sencillos y ágiles que permitan a la organización moverse con velocidad. Compartimos algunas ideas para implementar una cultura efectiva de innovación: 1. Promueve comunidades de práctica: Confrontar distintos saberes y experiencias, prepara el terreno fértil para la innovación. Un primer paso es desafiar los límites tradicionales de expertise en los colaboradores, romper las estructuras jerárquicas y permitir que las personas propongan ideas atrevidas, divertidas, arriesgadas y desafíen las zonas de comodidad. 2. Destina tiempo para innovar: Para gestar innovación se debe emprender el viaje de la transformación cultural, estructuras menos burocráticas, diálogos estratégicos y transparencia en los aciertos y desaciertos de la operación diaria, serán grandes aliados. Lograr que los líderes asignen tiempo a esta nueva tarea y que la reconozcan como estratégica, es una misión de la alta dirección. 3. Delega un responsable: Áreas como Mercadeo, Capacitación, Comunicación o Talento Humano, son las más recomendadas para promover un programa estructurado que involucre a los líderes como embajadores de innovación. De esta manera se pueden documentar las acciones y evaluar los impactos de manera estratégica. 4. Piensa por dentro de la caja: Comúnmente la invitación es a pensar por fuera de ella, sin embargo, las mejores ideas nacen donde habita la necesidad o el aspecto a transformar. Pensar por dentro de la caja exige innovar con los recursos existentes, haciendo este proceso más económico y efectivo. 5. Evalúa los procesos actuales: desarrollados de forma repetida en la organización, que seguramente se ejecutan por tradición y que posiblemente no están agregando valor ni al cliente ni a la empresa; reformularlos puede transformarlos en más livianos, ágiles y enfocados en una verdadera experiencia de servicio. 6. Convierte las ideas en proyectos: Definir acciones, metas, indicadores y tiempos concretos permiten pasar de la creatividad a la innovación, de esta manera suena la caja registradora y el retorno de la inversión empieza a afianzar esta práctica. 7. Implemente metodologías: Las lluvias de ideas funcionan, sin embargo existen herramientas que provocan un pensamiento realmente disruptivo, en este punto acompañarse de los expertos, es una buena elección. Vivir la innovación organizacional de forma vibrante, permanente y metódica es una elección empresarial, que inevitablemente fomentará una cultura para enfrentar los desafíos de una forma propositiva y productiva.