Taylor Swift no es solo un fenómeno musical, sino también un unicornio empresarial. La gira Eras, que ha llegado a Edimburgo, está elevando su riqueza por encima de los USD 1.000 millones. Además, se estima que su desempeño vale USD 600 millones y su catálogo anterior tiene un valor similar, mientras que posee alrededor de USD 125 millones de en bienes raíces. A diferencia de otros músicos que han alcanzado tales alturas invirtiendo sus ganancias en otras empresas, esta hija de Pensilvania y de un corredor financiero acuña dinero aprovechando astutamente su poder de mercado. Este fenómeno se conoce como 'Swiftonomics'. También te puede interesar: La exportación de productos ecuatorianos no tradicionales creció más del 400% en el primer trimestre de 2024 Swift tiene fama de exigir más del 100% de la venta bruta de entradas, dejando que los promotores obtengan sus márgenes de las ventas de comida, bebida y extras, incentivándolos a que los asistentes lleguen temprano. Al actuar varias noches en un mismo lugar, reduce los costos de gira y obliga a sus fans a acudir a ella. Como lo está demostrando en Edimburgo, y pronto en Londres, los fans acuden en grandes cantidades, algunos desde largas distancias. Su conocimiento financiero es parte de su atractivo para la base de fans. Swift se enfrentó a Apple por las regalías de las pistas transmitidas en su servicio de música y ganó. Hizo lo mismo con Spotify, negándose a permitir que sus canciones aparecieran en su servicio gratuito. La Facultad de Derecho de Harvard la utiliza como un ejemplo de poder de negociación, destacando: "Taylor Swift pudo darle la espalda a las negociaciones con Spotify porque no le faltaban otros socios deseosos de trabajar con ella". También puedes leer: Marathon Sports abrirá cuatro tiendas en Chile A sus 34 años, Swift ha demostrado inteligencia y se ha hecho muy rica dictando condiciones a los jefes de la industria musical y vendiendo a su fiel base de fans, quienes la aman por ello. Después de que una empresa de inversión comprara los derechos de sus grabaciones anteriores, Swift se rebeló contra las limitaciones a su libertad artística. Aunque el inversor tenía los derechos sobre esas grabaciones, ella retuvo los derechos como compositora y ha regrabado varios álbumes, persuadiendo a sus fans a comprar las regrabaciones como la versión definitiva y de colección. Fuente: BBC