Hoy, cada decisión implica comparar precio, cantidad, rendimiento y valor percibido. En este escenario, crecer ya no depende únicamente de ofrecer promociones, sino de comprender qué formatos, precios y atributos resultan realmente relevantes para los hogares. Los datos de NielsenIQ (NIQ) muestran que el mercado mantiene puntos de precio claramente establecidos. En alimentos, cerca del 27% de las ventas se concentra en productos con un precio mayor a USD 1,00, mientras que otro 24% corresponde al punto de USD 1,00. A ello se suma un 13% en productos de USD 0,25 y alrededor de 14% en el rango de USD 0,50 a USD 0,75. Esta concentración en determinados puntos de precio indica que el consumidor ya cuenta con referencias definidas y que la oportunidad para las marcas no está necesariamente en crear nuevos escalones, sino en competir mejor dentro de aquellos donde se concentra la demanda. Sin embargo, reducir precios no garantiza recuperar volumen. Desde el análisis que realizamos en NielsenIQ (NIQ), observamos que algunas categorías incrementaron sus precios y aun así crecieron, mientras otras los redujeron sin lograr una respuesta favorable. Esto confirma que la compra depende de una combinación de variables: percepción de valor, tamaño de presentación, disponibilidad, calidad y confianza en la marca. En alimentos, el precio promedio explica alrededor del 60% del crecimiento, mientras que la distribución del portafolio aporta cerca del 40%. En contraste, la rotación, con una contribución de -57%, y el tamaño promedio de compra, con -43%, continúan presionando el desempeño. Los hogares compran de forma más planificada, ajustan cantidades y buscan presentaciones que les permitan optimizar su presupuesto. También te puede interesar: Más allá de la sal, el azúcar y la grasa: La revolución silenciosa de la industria alimentaria Esta dinámica se refleja en categorías específicas. Aceites comestibles y leches líquidas vienen ganando relevancia dentro del mix. En leches, el formato funda concentra el 92% de las ventas, aunque empieza a perder participación, especialmente en la Sierra y en Quito, donde algunas marcas están capturando mejor las preferencias del consumidor. En aceites, los hogares migran hacia presentaciones de un litro, priorizando rendimiento y valor por compra frente a formatos más pequeños. El yogur, por su parte, muestra una mayor polarización. Mientras el formato funda gana espacio como alternativa accesible, también crecen propuestas de mayor valor vinculadas con salud, bienestar y nutrición. Esto demuestra que la búsqueda de ahorro convive con la disposición a pagar más cuando los beneficios son claros y diferenciados. Para las marcas, las oportunidades se concentran en cuatro frentes: fortalecer la distribución, asegurar presencia en los puntos de precio más relevantes, diseñar portafolios adaptados a distintos presupuestos y momentos de consumo, y construir atributos de valor que justifiquen la elección. El reto no es vender más barato, sino ser más pertinente. En un mercado donde cada dólar se evalúa con mayor atención, las marcas con mejores posibilidades de crecer serán aquellas capaces de equilibrar accesibilidad, rendimiento e innovación. Comprender esa nueva ecuación será clave para convertir un consumo más racional en crecimiento sostenible. Por: Fabian Pazmiño, Consultative Account Executive de NielsenIQ Ecuador.