Por eso , el color puede jugar a favor del diseño de las viviendas, ya que tiene el poder de hacer un lugar más amplio, vistoso, o incluso influir en cómo se sienten las personas. La psicología del color para interiores El color es una parte importante del diseño emocional y se pueden dividir en dos grupos: los cálidos y fríos. Los cálidos podrían hacernos sentir emociones de confort, pero también de irritabilidad, por otro lado, los fríos podrían hacernos sentir en calma, pero también nos pueden provocar tristeza o indiferencia. El efecto varía también de acuerdo a la zona en la que se coloque, la cantidad y el tono, no obstante hay tonos que se ha identificado que tienen respuestas psicofisiológicas particulares. El rojo, por ejemplo, por su longitud de onda detona mayor activación psicofisiológica, por eso lo relacionamos con adjetivos como activo, rebelde e intenso. El amarillo es un color re lacionado con el sol, la alegría y el estímulo, el azul eboca la serenidad y frialdad, el verde es reconfortante y aporta frescura, el anarancado es identificado como euforia, entre otros, de acuerdo a una investigación realizado por Víctor Manuel Moreno para la Universidad de Londres. También te puede interesar: ¿Cómo se asocian los signos del zodiaco con el diseño de interiores? ¿Los colores achican o amplían interiores? Ante el ojo humano, el color y la iluminación pueden cambiar la percepción de un lugar. Por ejemplo, si se tienen más fuentes de iluminación natural los espacios suelen verse más amplios. Con el color dependerá mucho de la intensidad y saturación, así como de la aplicación que le demos. Generalmente los colores claros hacen que la iluminación se difumine de manera más uniforme sobre el muro, y al tener un espacio más iluminado percibiremos amplitud, sin embargo, si usamos como muro de acento un color oscuro tendremos la sensación de que se acerca y por tanto el espacio parece reducirse. ¿Y la iluminación? De acuerdo a una entrevista realizada por Obras a LSBA Studio en 2020, la luz tiene influencia en la salud de las personas, estado de ánimo y provoca una conexión con su entorno, por lo que es importante elegir no sólo la zona que se iluminará, sino el tono. Así, el ideal es que la luz del hogar sea lo más similar posible a la natural y que se regule a lo largo del día para que sea más cálida al caer la tarde y de esta manera beneficiar el descanso y sueño por las noches. La luz blanca, sólo debe ser usada en hospitales y oficinas, lugares en donde las personas deban mantenerse alerta. Fuente: Obras Expansión