Con temperaturas récord y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más comunes, la planificación y adaptación de los eventos deportivos se han vuelto indispensables para proteger la salud de los competidores y el público. Durante los Juegos de París 2024, se implementaron medidas como el monitoreo ambiental, áreas de enfriamiento y ajustes en la programación para mitigar los efectos del calor extremo. También te puede interesar: Se pone en marcha el tren 100% eléctrico «Giga-Train» de Tesla en Alemania > transporte gratis para sus empleados El impacto del cambio climático en el deporte no se limita a los Juegos Olímpicos. El Tour de Francia, por ejemplo, podría verse obligado a cambiar de mes debido a las altas temperaturas, que han alcanzado los 40°C, poniendo en riesgo la seguridad de los ciclistas. Las estaciones de esquí en todo el mundo también enfrentan un futuro incierto, con el derretimiento de la nieve amenazando tanto la economía local como la viabilidad de los deportes de invierno. También puedes leer: Zurich presentó su Memoria de Sostenibilidad a aliados y medios de comunicación El cambio climático está redefiniendo la manera en que se organizan y disfrutan los eventos deportivos globales. Desde maratones nocturnos hasta la cancelación de competiciones por incendios forestales, el mundo del deporte está en una carrera contrarreloj para adaptarse a las nuevas realidades climáticas y proteger tanto a los atletas como a las economías que dependen de estos eventos. Fuente: World Economic Forum