A través de incorporación de energías renovables y el desarrollo de los nuevos vectores energéticos como son el almacenamiento de gran escala y el hidrógeno de bajas emisiones. Además, es crucial mejorar la transmisión, distribución y gestionar la demanda. Ecuador ha debido enfrentar, al igual que otros países de la región, los impactos del cambio climático y sus efectos en los regímenes hídricos de los ríos que alimentan a la generación hidroeléctrica, que muestran comportamientos atípicos, distantes de las señales que arrojan los registros históricos de caudales, herramientas esenciales que venían utilizando los planificadores para el diseño de la expansión de generación, sobre todo en los países que cuentan con este recurso; y que hoy, frente a la nueva realidad climática, deben ser revisados y ajustados utilizando nuevas herramientas y modelos. La generación hidroeléctrica forma parte del ADN energético de la región. La participación preponderante de la hidroelectricidad en la matriz eléctrica es una característica de la región dada la abundancia de este recurso, que ha sido aprovechado apenas en el 29% de su potencial. Es así como en el 2023, la generación hidroeléctrica representó el 40% de la capacidad instalada y el 46% de la energía producida y en algunos países esta participación fue mucho mayor, llegando en algunos casos a bordear el 100%. También te puede interesar: El costo del apagón: La falta de energía está frenando a la economía ecuatoriana En el caso particular de Ecuador, la difícil situación por la que atraviesa es el resultado de los efectos del cambio climático, pero también de la confluencia de una escasa inversión en generación que debió enfrentar el impacto de un crecimiento inusitado de la demanda por encima de los registros históricos. Las condiciones de sequía que han afectado a la producción hidroeléctrica en Ecuador, también se han presentado en otros países de la región. Hace poco, la sequía se hizo presente en algunos países del Cono Sur, que pudieron evitar racionamientos gracias al aporte de sus países vecinos. En Colombia la sequía llegó en un momento atípico afectando inclusive el suministro de agua potable de su capital. La reducción del nivel de sus embalses encendió las alarmas sobre posibles problemas de abastecimiento para fines de año, lo que motivó la adopción de medidas urgentes para la gestión de esos embalses, entre ellas la suspensión de las exportaciones. La disponibilidad de un importante parque térmico e incentivos por la reducción de consumo de industrias y comercios, han sido elementos que también han jugado a favor en este caso. Posibles soluciones Las soluciones para el mediano plazo que permitan asegurar el abastecimiento de la demanda, deben considerar las dos partes de la ecuación. Incrementar por un lado, la capacidad de generación diversificando las fuentes energéticas es primordial, pero también lo es trabajar sobre la demanda para reducir la tendencia de crecimiento mostrada en los últimos años. Por: Andrés Rebolledo Smitmans, Secretario Ejecutivo de OLADE