Y surge una pregunta obligada: ¿tienen las empresas sostenibles lógica económica? Dicho de manera más directa ¿son más rentables que el resto? Por último, aparece aquí el concepto de materialidad financiera, ¿cómo debemos entender aquí la materialidad?, ¿deberán orientarse las inversiones responsables por su materialidad? Sostenibilidad y rentabilidad El concepto de sostenibilidad se ha ido desarrollando en los últimos cuarenta años, y hoy podemos resumirlo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los famosos ODS. Una empresa es sostenible cuando consigue su sostenibilidad financiera, social y medioambiental. Conceptos muy relacionados a esto son los de responsabilidad social corporativa (RSC) o los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ASG o ESG, en inglés). Una empresa sostenible: Mantendrá sus equilibrios financieros. Cuidará del bienestar de sus trabajadores, clientes o proveedores. Se preocupará de la conservación del medioambiente y de los recursos naturales. Si una empresa crece con un excesivo endeudamiento no será sostenible a largo plazo. Tampoco lo será si maltrata a sus trabajadores o clientes, pues unos y otros acabarán marchándose. Con una empresa que contamine más de lo permitido o que dilapide los recursos naturales ocurrirá algo similar: será criticada por la sociedad, que acabará dándole la espalda. Por el contrario, una empresa sólida financieramente, que respete los derechos laborales y se comprometa con la preservación del medioambiente conseguirá trabajadores más satisfechos y productivos, clientes y proveedores más fieles y una sociedad dispuesta a apoyarle en situaciones complicadas. Será, probablemente, una empresa más rentable y menos arriesgada a largo plazo. Para que este modelo funcione bien resulta fundamental la transparencia. Si las empresas son transparentes todos sabremos cuál es su conducta y sus resultados, y actuaremos en consecuencia. Desde hace muchos años, gracias a la información financiera, podemos saber muchos datos sobre las empresas en las que invertimos, en las que trabajamos o a las que compramos. También te puede interesar: El consejo de Elon Musk para invertir cuando hay una alta tasa de inflación El esfuerzo se está focalizando ahora en mejorar la información no financiera para que conozcamos mejor todas las actividades de la empresa. De este modo la reputación empresarial se va construyendo sobre bases más sólidas y fiables: el objetivo es que tengan mejor reputación las empresas más sostenibles y responsables. Y que, gracias a esa mejor reputación, logren mejores resultados a largo plazo. La materialidad financiera Nos hemos preguntado si cuando hablamos de inversiones sostenibles y responsables no deberíamos distinguir entre aquellas que son materiales y las que no lo son. En el ámbito financiero se entiende el término material como importante o significativo, por una de sus definiciones en inglés. Así, las inversiones responsables y materiales serían las que apoyan la sostenibilidad empresarial y crean valor para la empresa a largo plazo. En cambio, hay inversiones responsables e inmateriales que no crean valor a largo plazo o incluso lo destruyen. Una empresa de automóviles que investiga en motores no contaminantes está desarrollando una actividad socialmente responsable y material para sus futuros resultados financieros. Lo mismo le sucede a un banco que estudia la sostenibilidad de las inversiones de sus clientes antes de darles un crédito. Pero, si hablamos de una empresa muy contaminante que dedica sus esfuerzos a promocionar movimientos artísticos en vez de invertir en disminuir sus efectos contaminantes, estaríamos ante una inversión inmaterial. También te puede interesar: El crédito para el sector productivo es el que más creció en febrero de 2022 En nuestra investigación hemos analizado cómo son los resultados financieros a largo plazo de las empresas socialmente responsables en Europa y Estados Unidos. Las empresas que son socialmente responsables en los temas materiales superan en rendimiento financiero a las que no lo son (más claramente en Europa que en EE UU), mientras que esto es menos evidente si no distinguimos entre inversiones materiales e inmateriales. Fuente: The Conversation