Este proceso tiene que ser un ejercicio constante que se inicia en los padres, pues desde temprana edad es necesario desarrollar en los hijos ciertas aptitudes y habilidades como la adaptabilidad, la sociabilización con las personas, la perseverancia, la humildad, la empatía, el entendimiento del entorno en el que se encuentran y sobre todo crearles consciencia de los retos que exige una empresa. Sin duda alguna, la formación inicial debe venir acompañada de la educación en valores, ya que resulta indispensable transmitir con el ejemplo constante a los miembros más jóvenes, los valores que le han permitido a la familia mantenerse unida y cohesionada. En la mayoría de ocasiones, los valores familiares se repiten en la empresa familiar, por lo que en el ámbito empresarial, los accionistas se encuentran en la obligación de vivir los valores fundacionales con los cuales la empresa dio sus primeros pasos y transmitirlos a los miembros más jóvenes a través del ejemplo, ya que es muy importante que las siguientes generaciones de accionistas comprendan que estos serán siempre los pilares que sostienen al negocio y a la familia. Es necesario, además construir una sólida formación académica que se centrará en decantar las competencias necesarias para que el accionista logre crear la sinergia correcta con la compañía y sea capaz de dirigirla, pero más importante aún, es tener un plan bien definido de desarrollo de carrera que debe realizar dentro de la empresa para evitar que lleguen en “paracaídas” a ocupar puestos gerenciales; todo esto siempre y cuando la decisión de incorporarse sea exclusiva de la persona y que no lo haga por compromiso con la familia. Además, el accionista deberá mantener y desarrollar una formación integral sobre dirección que incluye la capacidad: para tomar riesgos calculados, para tomar decisiones efectivas y estratégicas, para adaptarse a los cambios, para luchar frente a los inconvenientes del entorno, para innovar y detectar oportunidades, para desarrollar intuición comercial y para orientar a la compañía al logro. Para esto, el accionista podrá optar por diversas ofertas de escuelas de negocios como el caso de la Universidad Espíritu Santo (UESS) que en asociación con EBM & Asociados y con el aval de la Bolsa de Valores de Quito y el Instituto de Gobierno Corporativo lanzarán en mayo la Escuela de Accionistas que abarca éste y otros aspectos. El vertiginoso mundo de los negocios exige a los accionistas estar actualizados y guiar correctamente a los futuros accionistas de la empresa, por lo que una formación sólida se la consigue a través de una combinación de aspectos teóricos y prácticos, sien - do recomendable que estos últimos sean adquiridos en empresas fuera de su ecosistema familiar con el objeto de que el nivel de exigencia sea el adecuado.Por _ Enrique Beltrán, Director EBM Asociados