Además genera trabajo decente y promueve un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible (ODS 8), y es un medio para reducir la desigualdad en y entre los países (ODS 10) y lograr que las ciudades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles (ODS 11). Sin duda, hay un consenso político y técnico sobre la pertinencia de las metas del ODS 9 y es claro a dónde quiere llegar la comunidad internacional en este tema, no obstante el reto está en cómo hacerlo, sobre todo en un entorno económico mundial que no ha propiciado avances rápidos en lo que se refiere ODS 9. De hecho, informes del Secretario General de Naciones Unidas indican que no será posible duplicar la proporción de la industria manufacturera en el PIB para el año 2030, en los países menos adelantados (meta 9.1), y que el sector manufacturero se desaceleró tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, “lo que responde a las nuevas barreras comerciales y arancelarias que limitaron las inversiones”. No solo es cuestión de recursos financieros, el ODS 9 requiere de decisiones políticas en todos los niveles. A continuación algunas acciones que pueden contribuir a la consecución de este objetivo: A nivel global, son necesarias plataformas de apoyo técnico para el diseño e implementación de proyectos en sectores estratégicos (estudios de viabilidad, negociación de contratos complejos y la gestión de proyectos). Por otro lado, la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) sigue siendo crucial para la consecución de los ODS en los países menos adelantados, por lo que los compromisos de los países donantes deben ser cumplidos (0,7% del ingreso nacional bruto a la AOD). La cooperación Sur-Sur también puede contribuir a través de asistencia técnica y transferencia de tecnología e innovación. En los países en desarrollo, los bancos de desarrollo regional desempeñan un rol importante en el alivio de las restricciones de la financiación para el desarrollo, incluida la inversión en infraestructura de calidad, y en el objetivo de corregir las deficiencias de la infraestructura regional en materia de comercio, transporte y tránsito. Asia ha demostrado que esta perspectiva funciona, como son los casos del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura o el Servicio de Preparación de Proyectos de Asia y el Pacífico. A nivel nacional, es fundamental que los países en desarrollo creen entornos propicios, seguridad jurídica y un portafolio de proyectos viables de inversión en infraestructura adecuadamente preparados, que atraigan inversión extrajera directa. Los gobiernos deben desarrollar sus capacidades en planificación, negociación de contratos, gestión, contabilidad, presupuestación, entre otros aspectos, para concertar asociaciones público – privadas.Por: Jonathan Viera