Múltiples agentes contaminantes, como el dióxido de nitrógeno, el dióxido de sulfuro y otras partículas, pueden incrementar el riesgo de requerir hospitalización por una infección. Esto es particularmente relevante para poblaciones vulnerables, como los niños pequeños, los ancianos, y aquellas personas con problemas respiratorios preexistentes. Los elementos contaminantes del aire pueden irritar las membranas mucosas de la vía respiratoria superior, haciéndolas más vulnerables a infecciones. De igual forma, la polución ambiental puede alterar la función de los cilios (pequeñas estructuras parecidas a pelos que ayudan a expulsar el moco y las partículas de la vía respiratoria). No solo influye la contaminación externa del aire (el tráfico y las fábricas), también la contaminación interior puede jugar un papel importante. Contaminantes de interiores como el polvo, hongos y piel de los animales pueden causar problemas en la vía respiratoria. La asociación entre la contaminación ambiental y las infecciones respiratorias resalta la importancia de mantener una buena salud respiratoria, además de trabajar para mejorar la calidad del aire. Esto incluye mejorar la ventilación de las construcciones, sumar esfuerzos para disminuir el uso de vehículos con combustibles, optimizar las restricciones sobre el tabaco y productos relacionados. Así como el acceso a fuentes de agua segura para el consumo es un derecho de la población, la misma seguridad debería exigirse con el aire. De manera individual, el ejercicio regular, la dieta balanceada, el sueño adecuado, la vacunación periódica contra los virus respiratorios y no fumar, son estrategias adicionales que pueden reducir el riesgo de infecciones respiratorias altas y otros problemas pulmonares. Por _ Dr. Juan José Romero C., Especialista en Medicina Interna e Infectología - Coordinador del Comité de Control de Infecciones