Se calcula que en Quito hay alrededor de 600 mil animalitos en la calle. El 80 % de ellos vive en total desamparo, y el 20 % restante tiene "familia", pero no los cuidan como deberían, ya que les permiten salir a la calle y no se hacen responsables de su limpieza o de sus cuidados cuando les pasa algo. Los números son realmente alarmantes, pero es la realidad. Por eso pensamos que la adopción responsable es una de las maneras de frenar tanto abandono y sufrimiento, pero la gente siempre debe considerar ciertos puntos antes de incluir a un nuevo miembro en su a su familia. ¿Tengo el tiempo necesario para pasearlo, jugar con él, darle toda la atención que necesita? ¿Puedo darle un espacio adecuado, cómodo y seguro donde pueda vivir bien? Y para sorpresa de muchos, terrazas y patios no cumplen con esas características. Pueden ser un plus para su distracción, para tomar sol y estar un momento al aire libre, pero no son lugares donde ellos merecen pasar toda su vida. ¿Soy económicamente estable y puedo responder ante una emergencia médica/accidente que pueda presentarse? Si es que no tengo casa propia, ¿tengo la debida autorización del dueño de casa para tener un animalito de compañía? En el caso de arrendar, ¿qué pasará cuando deba cambiarme de lugar? ¿Voy a buscar un nuevo sitio donde sí me permitan tenerlo, o voy a deshacerme de él de cualquier manera? Si es que tengo hijos pequeños, ¿conozco la manera correcta de educarlos para que no maltraten al animalito ni jueguen bruscamente con él? ¿Mis hijos pueden ya discernir lo que es un buen trato? Esas preguntas básicas deberían siempre responderse con sinceridad al momento de pensar en adoptar, y la razón es muy sencilla: los animales son seres sintientes, igual que nosotros. Ellos también sienten tristeza, alegría, hambre, frío, soledad, amor... La diferencia es que ellos están completamente a nuestra merced. No pueden hablar, no pueden pedir ayuda, no pueden ir solos al veterinario, no pueden comprar su comida... y la lista es larga. Nosotros, como supuesta especie inteligente, debemos velar por ellos, por su bienestar, porque su vida depende del trato que nosotros les demos. Ellos (perros y gatos), son animales domésticos cuya lealtad y compañía supera por mucho a lo que los humanos somos capaces de dar. Los animales no nos abandonarían nunca, bajo ninguna circunstancia, y sin embargo nosotros sí los abandonamos a ellos diariamente y con cualquier pretexto. Para muestra, basta ver cinco minutos de redes sociales: la cantidad de "anuncios" donde los ponen en adopción es increíble y decepcionante. Y lo peor de todo es que el 95 % de las veces los entregan a la primera persona que aparece y sin esterilizar. También te puede interesar: PET-STATION, primera tienda human friendly, está ya en Quito En países desarrollados y con leyes a favor de los animales la esterilización es obligatoria y gratuita. La razón es bastante obvia y los números hablan por sí solos: una perrita fértil, en la calle, calculando solo ocho años de edad reproductiva, se traduce en 67 mil perritos; una gatita fértil, en la calle, y siete años de edad reproductiva, se traduce en dos millones más de gatitos. Gran parte del problema con el que vivimos actualmente podría solucionarse si tan solo la gente esterilizara a sus animalitos, sin permitir que se reproduzcan ni una sola vez. De más está decir que la venta debería prohibirse completamente, al menos por unos años, hasta lograr resolver por lo menos una parte y disminuir esos tan alarmantes números. La educación es una pieza fundamental. Cristina Calderón Fundación Camino a Casa