Ante estas cifras, las empresas reconocen el impacto de su presencia en línea, ha influido en el crecimiento de sus ventas y varias consideran que ha sido un impulso para desarrollar el comercio electrónico. La conectividad permite una nueva experiencia, hace que las compras sean más cómodas porque se realizan en cualquier momento y desde cualquier lugar. Nielsen señala que la fusión de múltiples factores como más habitantes en ciudades, la transformación minorista y los nativos digitales, aumentan la complejidad de las vidas de los consumidores, creando un customer experience de otro nivel. Además, en 2017, las ventas en línea globales alcanzaron un total de USD 2,3 mil millones, equivalente al 10,2% de las ventas minoristas totales y se espera que en 2021 lleguen al 17,5%. El desarrollo del e-commerce está fuertemente relacionado con la mejora constante del acceso a Internet, especialmente, en las comunidades donde comprar dispositivos móviles es frecuente. > Revise el informe de revista Datta