El e-commerce es una importante fuente de ingresos para las medianas y grandes compañías ya que, a través de esta, minimizan sus costos y establecen una relación directa con sus usuarios. Según los últimos datos el comercio electrónico en Ecuador alcanzó un volumen de negocio de USD 2.300 millones, lo que supone un crecimiento de USD 700 millones (43,75 %) frente al 2019. Para el 2021 se estima un crecimiento no menor a un doble dígito. De acuerdo a esta entidad, las categorías con mejor desempeño en el 2020 fueron alimentos e higiene, computación, electrodomésticos, moda y belleza, educación, pagos online, juegos online, comida para mascotas, delivery y telefonía celular. Un estudio realizado por la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico y la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, indica que los principales medios y canales de compra en el 2020 fueron por mensajes de WhatsApp (49%), apps (44%), páginas web (35%) entre otros. Álvaro Umaña Poveda, Gerente de Asuntos Corporativos de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), señaló que el e-commerce tiene menos costos fijos y esa es la ventaja más grande de este ecosistema. Igualmente, al ser un canal sin restricción de horarios se convierte en un negocio global que es de fácil acceso para todo el mundo. “Hoy vemos como las redes sociales se convirtieron en canales transaccionales. Se puede hacer una digitalización y abrir un canal de ventas que va escalando, entendiendo que hay distintos modelos de negocio que necesitan un mayor entendimiento, mayor dedicación y van avanzando con el tiempo. Se puede tener una tienda virtual propia, establecerse dentro de un marketplace o ser parte de una economía colaborativa, hay que ir analizando los pasos para ir evolucionando desde cada negocio”, agregó Umaña. Los beneficios del comercio en línea son muchos como menos costos fijos, operación desde cualquier lugar del mundo, llegar a nuevos clientes en otros países, no hay restricciones de horario para ventas, Igualmente, otra de las grandes ventajas es el poder recopilar información, datos que antes algunos negocios como el retail tradicional no podían recoger o no les interesaba hacerlo, ahora hay la capacidad de conocer qué le gusta y qué no a un cliente, en qué momentos del día o del mes compra. Se pueden tomar decisiones sobre lo que hace realmente el consumidor y no sobre lo que dice, porque son dos cosas totalmente distintas y eso se establece con la data. Fuente: EAE Business School