En 2023, el 17,4% de la población ecuatoriana no tenía acceso a alimentos, mostrando un aumento respecto al año anterior. Esto posiciona a Ecuador como el segundo país sudamericano con mayor prevalencia de hambre, solo superado por Venezuela. La situación es palpable en el diario de millones de personas que luchan por obtener los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable, con consecuencias evidentes en la desnutrición crónica infantil, la anemia en mujeres embarazadas y el sobrepeso. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2023, la desnutrición crónica infantil (DCI) en Ecuador afectaba al 27,2% de los niños menores de cinco años, reflejando la gravedad de la situación nutricional en el país y la necesidad urgente de intervención. Un Compromiso con el Hambre Cero Frente a este panorama, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2, “Hambre Cero”, cobra una importancia crucial. En Ecuador, varias organizaciones sociales sin fines de lucro se dedican a recibir, procesar y distribuir alimentos, orientando sus esfuerzos a combatir la inseguridad alimentaria y el desperdicio de alimentos. Su misión es garantizar una distribución equitativa de víveres a las poblaciones vulnerables, sustentada en valores como la empatía y el compromiso social. En esta edición, exploramos el impacto positivo de organizaciones como Banco de Alimentos Diakonía, Banco Arquidiocesano de Alimentos Quito (BAAQ), Banco de Alimentos Quito (BAQ) y Fundación REDNI, en su lucha por mejorar la alimentación y la calidad de vida de los grupos vulnerables en Ecuador. Banco de Alimentos Diakonía En 2023, el Banco de Alimentos Diakonía, distribuyó 2,75 millones de kilos de alimentos a 51,441 personas en cinco provincias de Ecuador. Con el apoyo de más de 100 donantes y 174 instituciones beneficiarias, Diakonía se enfoca en inclusión social, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico. Además de alimentos, ofrece productos de higiene, medicinas y educación nutricional. Sus programas, como “Semillas,” “Desayunos para Barrigas Contentas,” y “Kilos de Amor,” benefician especialmente a niños, mujeres gestantes y lactantes, trabajando en conjunto con empresas, el sector público y la comunidad para reducir el desperdicio y promover la seguridad alimentaria. También te puede interesar: Grupo DIFARE: Compremetido con la salud y la sostenibilidad en Ecuador Acciones para contrarestar la DCI “Se habla de la DCI, de la alimentación y del no desperdicio, pero no hay que seguir hablando, hay que tomar acciones, y nosotros, como Banco de Alimentos, somos una oportunidad de que la gente pueda apoyar y siempre confiar en que la ayuda va a ir a donde debe para que la alimentación sea un derecho y no un privilegio”. Banco Arquidiocesano de Alimentos Quito (BAAQ) El Banco Arquidiocesano de Alimentos Quito (BAAQ) se activó tras la pandemia para enfrentar la creciente demanda de alimentos en la capital, bajo la dirección del Padre Jorge Vásquez. Con el concepto de “cero desperdicios” y promoviendo modelos de eco-teología, distribuye de 20 a 25 toneladas de alimentos donados en menos de 48 horas, con un alcance mensual de más de 80.000 raciones alimenticias. Además, el banco de alimentos se asegura de medir el efecto de las donaciones en la carga nutricional y alimentaria de los grupos vulnerables para asegurar un impacto significativo. El impacto de los donantes “Ahora estamos manejando alrededor de 20 a 25 toneladas de alimento mensualmente y para nosotros es importante que cada donante conozca cuál es el impacto de su donación en los grupos vulnerables atendidos. Además, promover políticas de seguridad alimentaria para niños y madres gestantes es uno de los roles de los bancos de alimentos”. Banco de Alimentos Quito (BAQ) Fundado en 2003, el BAQ ha entregado más de 35 millones de raciones, beneficiando a más de 80.000 personas al mes. Mediante la colaboración con empresas y voluntarios, recolecta alimentos al final de su ciclo de venta, dándoles una nueva oportunidad para ser consumidos. Además, sus esfuerzos han evitado emisiones de CO2 equivalentes al uso de 18.011 autos recorriendo 80 km. Con un espacio de almacenamiento apto para 300 toneladas de comida y siguiendo procesos que se rigen bajo las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), el BAQ distribuye el producto a organizaciones y familias vulnerables, aunque solo recupera el 10% del alimento desperdiciado en Quito. Consecuencias para el futuro “Todos sabemos las consecuencias que trae la DCI, porque no es solamente cuando eres pequeño, sino que trae consecuencias futuras. Los niños con DCI, no van a alcanzar el desarrollo intelectual esperado. Por eso, estamos atendiendo a más de 80 mil personas mensualmente y hemos salvado más de 35 millones de alimentos que de otra forma se hubiesen perdido”. Fundación Redni REDNI, fundada en 2021, se dedica a combatir la desnutrición crónica infantil en Ecuador a través de un enfoque colaborativo que involucra a todos los actores de la sociedad. Utilizando evidencia científica y experiencias exitosas, han desarrollado el modelo “Ecología de la Nutrición”, que coordina una red de actores clave para asegurar la correcta nutrición de niños y niñas. REDNI opera 15 proyectos en 19 cantones, beneficiando a 1.700 madres vulnerables. Su labor se enfoca en los primeros 1.000 días de vida de los niños, un período crítico para su salud y bienestar, subrayando que esta tarea es una responsabilidad compartida por toda la sociedad. Hay que actuar con urgencia contra la dci De acuerdo a la medición más reciente de ENSANUT el 20% de los niños y niñas menores de 2 años padecen DCI y esta cifra nos lleva a ser el primer país en Sudamérica con la tasa más alta, un primer lugar que es vergonzoso y nos debe invitar a reflexionar y actuar con urgencia para mejorar las condiciones de vida de los miles de niños y niñas que padecen este mal en nuestro país”.