Durante el periodo, la compañía registró un beneficio neto atribuible a accionistas de USD 3,924 millones, equivalente a USD 0,91 por acción, lo que representa un incremento frente a los USD 3,330 millones (USD 0,77 por título) obtenidos en el mismo trimestre del año pasado. En términos operativos, el desempeño estuvo liderado por la división de agua, bebidas deportivas, café y té, que reportó un crecimiento de 5% en volumen de ventas, impulsado por una mayor demanda de agua embotellada y té. Por su parte, el segmento de refrescos carbonatados registró un aumento de 2%, destacando el crecimiento de 13% en las ventas de Coca-Cola Zero, producto que la empresa ha promovido para ampliar su base de consumidores. También puedes leer: Apple enfrenta presión en sus costos de producción y anticipa posibles ajustes en precios. En contraste, la división de jugos, lácteos y bebidas vegetales mostró el desempeño más débil, con una caída de 1% en volumen de ventas, pese al crecimiento de algunas marcas dentro de este segmento. Ante estos resultados, la empresa elevó su previsión de crecimiento comparable de ganancias por acción para todo el año a un rango de entre 8% y 9%, frente al estimado previo de 7% a 8%. Asimismo, reiteró su expectativa de crecimiento orgánico de ingresos de entre 4% y 5%. La compañía también señaló que el entorno macroeconómico continúa siendo desigual entre regiones, con consumidores afectados por la inflación y la incertidumbre. No obstante, indicó que el impacto de la volatilidad en materias primas como café y té permanece bajo control. En conclusión, el desempeño de Coca-Cola en el inicio de 2026 refleja un cambio en la dinámica de consumo hacia bebidas no carbonatadas, particularmente el agua embotellada, lo que ha permitido a la compañía superar las expectativas del mercado y ajustar al alza sus previsiones anuales, pese a un contexto económico global incierto. Fuente: El CEO.