Para Coca-Cola, el fútbol no es únicamente una plataforma publicitaria de temporada. Es un territorio de conexión con el consumidor. Cristina Ordóñez, Directora Front Line Marketing Marca Coca-Cola Ecuador, explica que la estrategia de la compañía parte de entender a las personas más allá del consumo. “No trabajamos solo desde una mirada consumer centric, sino human centric; buscamos entender qué motiva a las personas y qué emociones viven en su día a día”, señala la ejecutiva. La relación de Coca-Cola con el fútbol se ha construido durante décadas y tiene uno de sus principales hitos en su vínculo con la FIFA. Para la marca, la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa una oportunidad para acercarse al hincha desde experiencias concretas. “El fútbol es un passion point que une a las personas, mueve generaciones y despierta emociones que van más allá de una cancha”, afirma Ordóñez. En esta edición, Coca-Cola y Powerade forman parte de las marcas oficiales vinculadas al torneo. La estrategia en Ecuador se activó con varios frentes. Uno de ellos fue la promoción para acercar a consumidores al Mundial; otro, el regreso de los vasos futboleros, una acción esperada por los coleccionistas cada cuatro años. Además, la marca trajo al país el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, que llegó a Quito en febrero y convocó a más de 7.000 hinchas. “No se trató solo de ver el trofeo, sino de vivir una experiencia y llevarse una foto con el ícono más grande del fútbol”, comenta Ordóñez. Te puede interesar: Wärtsilä prepara su próxima expansión energética en Ecuador Uno de los ejes más relevantes de la campaña fue la alianza con Panini. Coca-Cola incorporó stickers debajo de las etiquetas de Coca-Cola Zero Azúcar, una iniciativa que implicó coordinación entre los equipos de marketing, producción, comercial y ventas. Según Ordóñez, el proyecto permitió distribuir más de 2 millones de stickers a nivel nacional. “Queríamos que nuestro empaque sea el punto de entrada a una experiencia; que la botella permitiera llevarse una figurita y vivir la emoción de completar el álbum”, explica. La campaña también tuvo una extensión digital y de activación en territorio. La marca impulsó espacios para que los consumidores personalizaran fotografías con estética de sticker, bandera y nombre, además de más de 26 experiencias con fotocabinas. Para Ordóñez, el objetivo fue conectar el mundo físico con el digital. “Las campañas nacen cuando creamos una experiencia que la gente quiere compartir”, sostiene. Esa lógica también se apoyó en aliados como Panini, McDonald’s y otros socios vinculados al ecosistema FIFA. Coca-Cola busca transformar la emoción del fútbol en preferencia y recordación. Para ello, la compañía adaptó su campaña global al contexto ecuatoriano con voces, figuras y creadores locales. “Lo valioso de una marca global es poder localizar el contenido y hacer que se sienta cercano”, afirma Ordóñez. En un entorno donde varias marcas buscan entrar en la conversación mundialista, Coca-Cola apuesta por una estrategia 360 basada en experiencias, alianzas y conexión emocional con el hincha. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes