Nació en septiembre de 2020 de manos de Paul Davison y Rohan Seth y poco a poco se está convirtiendo en la red social del momento. Pero no son solo los 16 millones de personas que han descargado su app en todo el mundo -según App Magic- , las que han contribuido a su popularidad, sino también quienes están fuera de ella. Uno de los éxitos de la plataforma es precisamente su carácter elitista: por el momento solo está disponible para iPhone y se puede acceder exclusivamente a través de una invitación; sin embargo, la compañía ya ha anunciado que eliminará estas dos limitaciones en el futuro. El audio es el protagonista –y la única forma posible de interacción– de la red social, donde los usuarios pueden crear salas para organizar debates con hasta 5.000 espectadores. Además, el anonimato no es una opción, ya que la propia aplicación invita a usar el nombre real y en el perfil de los usuarios queda registrado públicamente el nombre de la persona que le dio acceso a la misma. Todo ello con el objetivo de frenar los discursos de odio que se multiplican por el resto de plataformas y de promover un diálogo más reflexivo en un contexto marcado por falsos debates que se intentan abarcar en menos de 280 caracteres. “La gente necesita nuevos espacios de conversación, no solo un sitio donde publicar mensajes de cualquier índole. En Clubhouse se abre esta oportunidad de espacios de escucha y de consenso”, comenta Miquel Pellicer, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y director de innovación de Interprofit. También lo ve así el director del máster en Marketing Digital de ESIC, Marcos Blanco: “Todo el mundo está identificado e invitado por otro. Está más controlado, por lo que es más complicado que haya fenómenos que se escondan tras un avatar”. El resto de aplicaciones no quieren quedarse atrás: Facebook y Twitter ya están trabajando para crear sus propias salas de audio al estilo Clubhouse. Pero, mientras tanto, estas funcionalidades ya han conquistado a los grandes líderes empresariales, especialmente en el universo Silicon Valley. El estreno del fundador y director general de Tesla, Elon Musk, batió récords de audiencia y se alcanzó el límite de 5.000 integrantes por sala. Otros grandes nombres de la industria tecnológica como Bill Gates, creador de Microsoft, o Mark Zuckerberg, de Facebook, también cuentan ya con su propio perfil en la plataforma. Un toque personal Al contrario que el resto de redes sociales, en Clubhouse no se encuentran perfiles de una empresa o una marca concreta, sino que el peso y la comunicación recae directamente en las personas que representan a las mismas. Algo que, para Blanco, casa muy bien con la tendencia por humanizar las marcas. “Tiene sentido que sean las personas las que hablen en nombre de la empresa, que sean el director de comunicación o el director ejecutivo quienes se expresen. Es más interesante que hablen las personas que integran una organización que las propias empresas”, desarrolla. Formato audio Otra de las tendencias que ha sabido aprovechar muy bien la red social es el auge del formato audio, aupado por fenómenos como los asistentes de voz o los podcast, que han tomado mucha fuerza en los últimos años. Un 47,1% de los internautas consumían este tipo de formatos en 2020 frente al 41,5% de 2019, comenta el portavoz de la UOC, quien apunta que la fatiga de las pantallas vinculada a la pandemia también ha motivado este éxito. A pesar de que los consumidores se han acostumbrado a poder ver todo bajo demanda, las emisiones en tiempo real no paran de crecer en cualquiera de las plataformas, como ya sucedió durante el confinamiento con los directos de Instagram. Algo que, para Sergio García Soriano, del Colegio de Psicólogos de Madrid, tiene mucho que ver con la exclusividad y con el llamado FOMO (miedo a perderse algo, por sus siglas en inglés). “Los directos tienen mucha fuerza porque quien los disfruta piensa que va a ser pernicioso perdérselos”, comenta. Además, el experto considera que la forma de conectar también es diferente: “Tiene que ver con la magia del teatro y con la improvisación. Es la sensación de que siempre va a ser diferente porque es una conversación de tú a tú”. Fuente: Cinco Días - El País