El Octavo Informe Mundial de Calidad del Aire, que analizó 9.446 ciudades en 143 países, advierte que las partículas finas PM2,5, capaces de penetrar en el torrente sanguíneo, siguen superando los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud en la mayoría del mundo. De hecho, solo el 14% de las ciudades evaluadas cumple con el límite anual de 5 µg/m³, evidenciando un estancamiento global en la mejora de la calidad del aire. En el contexto latinoamericano, los países con mayores concentraciones promedio de contaminación fueron Perú, México y Chile, con niveles que superan ampliamente las recomendaciones internacionales. En contraste, países como Ecuador registraron niveles más bajos, con un promedio de 7,3 µg/m³, aunque aún por encima del estándar ideal. El ranking de ciudades más contaminadas de la región está liderado por Chaclacayo (Perú), seguido por Coyhaique y Nacimiento. También figuran localidades como Saltillo y Puente Piedra, evidenciando una concentración del problema en zonas urbanas con alta actividad industrial, tráfico vehicular y condiciones geográficas que dificultan la dispersión de contaminantes. Te invitamos a leer: Ecuador impulsa laboratorios vivientes de cacao regenerativo para fortalecer la bioeconomía del sector En el extremo opuesto, las ciudades con mejor calidad del aire se ubican principalmente en el Caribe. Destacan Bathsheba, San Juan y Bridgetown, con niveles de contaminación muy por debajo de los límites establecidos. Estas cifras reflejan el impacto positivo de menores densidades urbanas y condiciones naturales favorables. El informe también señala que fenómenos como los incendios forestales y el cambio climático continúan influyendo en la calidad del aire. Países como Brasil lograron reducir su contaminación en un 33% gracias a una menor intensidad de incendios, aunque episodios puntuales, como los registrados en São Paulo, siguen generando picos críticos. A pesar de que 208 ciudades de la región redujeron sus niveles de contaminación en el último año, los expertos advierten que el desafío persiste. La transición hacia energías limpias, la movilidad sostenible y el control de emisiones serán determinantes para consolidar mejoras en la calidad del aire y reducir los riesgos para la salud en América Latina. Fuente: IQAir | Bloomberg Línea