La bici nos da la posibilidad de explorar Quito, sus calles, museos, parques, y llegar a lo más alto para encontrar vistas impresionantes. Pero también podemos pedalear por carreteras y luego llegar a páramos, valles, bosques nublados, y encontrarnos con una gran biodiversidad. Movilizarse en la ciudad Laura Villacis Luna es una ciclista urbana que se moviliza a diario por la ciudad. Hace 10 años redescubrió la bicicleta, primero como un medio de transporte y, luego como un símbolo de apropiación del espacio público. “Usar la bici es una posición política que es más fuerte cuando eres mujer”, dice Laura, quien también apoyó a la construcción de una ordenanza de movilidad sostenible que le hacía falta a la ciudad. Para ella, hay que romper el mito de que las “cuestas” de Quito son una dificultad para los ciclistas. “Incluso los turistas que viven en ciudades a nivel del mar pueden subirlas”, añade. Cuando se rueda en la ciudad, dice la ciclista, es “nuestra responsabilidad hacernos ver”. Ir a la montaña Las condiciones geográficas de Quito y sus alrededores son ideales para los ciclistas. Aquí entrenan, por ejemplo, deportistas como Édison Félix, ganador de algunas competencias de ciclismo de montaña. Édison cuenta que a diario pedalea entre 40 y 60 kilómetros, hasta lugares como las Antenas del Pichincha, el Guagua Pichincha y Papallacta. Además, es parte del grupo Black Bike, que entrenan en rutas de 100 kilómetros. Pero también existen recorridos más cortos. Quito Turismo, en su guía para el ciclismo de aventura, menciona algunas rutas de entre 13 y 40 kilómetros. En ellas se puede contemplar la diversidad de flora, fauna, ríos y lagunas. Para realizar cualquier ruta, dice Félix, es importante alimentarse e hidratarse bien. “La comida es el combustible de nuestro cuerpo”, advierte. El desayuno se debe ingerir dos horas antes de ciclear, ya que si no ha pasado este tiempo el deportista puede sentir náuseas. Entre los alimentos, recomienda Félix, se debe comer carbohidratos y proteínas. Y con respecto al equipo, es vital usar un buen casco, llevar hidratación (junto con electrolitos) y ropa cómoda. Luego de la ruta es muy importante estirar, tomar proteína y relajar los músculos. Algunas rutas con montaña Nono - Alaspungo. 14 km. En la reserva de la biosfera del Chocó Andino, esta ruta tiene caminos de tierra poco transitados y una vista de los volcanes Rucu y Guagua Pichincha. Ruta Pacto - Mashpi. 19 km. La ruta atraviesa la primera área natural protegida del Distrito Metropolitano de Quito. Ruta Pacto - Santa Rosa. 37 km. Con una temperatura cálida y un clima húmedo, está ubicada a los pies de la cordillera occidental de los Andes. Nono - Alaspungo. 14 km. En la reserva de la biosfera del Chocó Andino, esta ruta tiene caminos de tierra poco transitados y una vista de los volcanes Rucu y Guagua Pichincha. Ruta Pacto - Mashpi. 19 km. La ruta atraviesa la primera área natural protegida del Distrito Metropolitano de Quito. Ruta Pacto - Santa Rosa. 37 km. Con una temperatura cálida y un clima húmedo, está ubicada a los pies de la cordillera occidental de los Andes. El equipamiento Cuando salimos en bici debemos pensar, sobre todo, en la comodidad. Laura dice que en la ciudad basta con una bici que ruede y que tenga buenos frenos; en estos casos el equipo es más adaptable. Para la montaña, Édison recomienda tener un equipo con repuestos de buena calidad. También depende de las circunstancias. Si el terreno es liso o irregular, plano o con elevación. Puede ser cálido o frío. Pero también puede ser que nuestra aventura de hoy combine varios escenarios posibles. Por eso, cuando elegimos a dónde ir es importante hacer un check list del equipamiento. El casco Debe ajustarse al tamaño de la cabeza. Elija entre las tallas: S (52 – 54 cm), M (55 – 57 cm) y L (58 – 60 cm). Todos los cascos tienen una cáscara rígida y una almohadilla de protección. Se diferencian por su diseño y necesidad. Para la ciudad, hay diseños más urbanos y a la moda; para la montaña, se requiere más ventilación, viseras. Si se hace ciclismo extremo, más protección en la quijada y la nuca; Para carretera deben ser ligeros y con agujeros para que entre el aire. La bicicleta En la montaña: Conocidas como MTB son muy resistentes, con llantas anchas de labrados marcados, lo cual mejora el agarre en terrenos de tierra. Hay varias opciones de suspensión, según la disciplina: rígidas, con suspensión delantera o hardtail y de doble suspensión. En la carretera: Se llaman bicicletas de ruta y son más veloces en el pavimento. Su estructura es más ligera, con ruedas más grandes pero delgadas y con labrados más lisos. En la ciudad. Existen las bicicletas urbanas, con un cuadro y ruedas sólidas y delgadas. Sin embargo, en ciudades como Quito es recomendable usar las bicis híbridas, más versátiles, que combinan características de montaña y ruta. La ropa Se recomienda usar ropa ligera y corta, ceñida al cuerpo, para evitar que no se enrede con los pedales y ruedas. Existen telas especiales según el clima, ofrecen comodidad y al mismo tiempo bloquean el calor o el frío. En casos más específicos, existen trajes enterizos que se ajustan al cuerpo. Los zapatos Para hacer turismo en la ciudad se pueden usar zapatos versátiles, cómodos tanto para ciclear como para caminar en la ciudad. En cambio en la montaña, se recomienda usar zapatos con suelas adecuadas para superficies empedradas, lodosas y con tierra. Los deportistas profesionales usan zapatos especializados que se enganchan a los pedales. Ciclear en la urbe Quito busca ser una ciudad con una movilidad sostenible. Cuenta con 144,25 kilómetros de ciclovías repartidas en sus calles y parques. Alrededor de 82 km están destinadas a la movilidad de cientos de personas que se trasladan en bici. Además existen 62 kilómetros de caminos para rodar dentro de áreas recreativas, como sus 15 parques metropolitanos, en el norte, sur y valles de la ciudad. Las ciclovías permiten que la ciudad sea más amigable para los ciclistas urbanos. Para tener una idea de qué barrios tienen mejores condiciones de movilidad sostenible, Properati elaboró una guía de las parroquias más biciamigables. Analizó 65 zonas de la ciudad. En cada una se consideró el tamaño de las ciclovías, las estaciones de bicicletas públicas, los estacionamientos para las ‘bicis’ y los talleres especializados. Además, dice el estudio, se incluyó “el nivel de elevación sobre el nivel del mar que representa la facilidad para pedalear”. También te puede interesar: Desayuno: el combustible del cuerpo Turismo en bicicleta Existe una diversidad de guías que organizan bicitours, de entre dos y cuatro horas, con un nivel de dificultad bajo. Incluyen el alquiler de la bici, casco, degustación de dulces y platos típicos, visita a iglesias, centros culturales y miradores. Estos recorridos tienen costo, depende de los servicios que ofrezcan, que va desde los 45 dólares. La oferta es variada. El tour “Mediodía en bicicleta”, de Mauro Andrade, muestra un contraste entre los barrios antiguos y modernos de la capital e incluye cata de chocolate. También está el grupo Quito Cultura Bike, que muestra la cotidianidad de los habitantes de la ciudad; unos recorridos se enfocan en la vida moderna, unos pasan por mercados populares, otros evidencian la historia de la ciudad. Laura Villacís, comunicadora, también realiza recorridos para turistas con un énfasis en contar la realidad social y política. Por eso se detiene en lugares como las plazas del Centro Histórico. la Universidad Central, el parque El Arbolito Por: María Fernanda Mejía