El reporte, elaborado por el equipo de Riesgo y Control del Ecosistema de Pagos (PERC, por sus siglas en inglés), identifica cinco fuerzas transformadoras: la industrialización del fraude; nuevas estrategias de monetización basadas en la acumulación silenciosa de credenciales; una crisis de autenticidad alimentada por contenido sintético y suplantación de identidad; la erosión de controles tradicionales; y una brecha crítica de vulnerabilidad en terceros y proveedores externos. Solo entre enero y junio de 2025, los incidentes de ransomware que afectaron al ecosistema de pagos crecieron 41%, mientras que las cuentas comprometidas en sistemas de gestión de cuentas (CAMS) aumentaron 173% frente al mismo periodo de 2024. También puedes leer: NielsenIQ Ecuador: Consumo masivo muestra señales de estabilización pese a las tensiones económicas y sociales “Nuestro ecosistema enfrenta operaciones criminales que funcionan como empresas tecnológicas, con infraestructura escalable y modelos de negocio delictivos”, advirtió Paul Fabara, líder global de Riesgos y Servicios al Cliente. En paralelo, la compañía detrás del informe ha ampliado su análisis sobre el rol de la inteligencia artificial en estas amenazas, especialmente en el comercio habilitado por IA, un ámbito que abre enormes oportunidades pero también nuevos vectores de riesgo. Para la Región Andina, el mensaje es claro. “La región está preparada para adoptar avances como el comercio habilitado por IA, pero estas innovaciones también traen nuevos riesgos para todo el ecosistema”, señaló Carlos Zavala, gerente general para la Región Andina. Por ello, se trabaja con bancos, comercios y otros actores en intercambio de inteligencia, analítica avanzada y estrategias de defensa colaborativas. El informe destaca que, en los últimos cinco años, se han destinado más de USD 13.000 millones a tecnología e infraestructura, incluyendo soluciones de seguridad y confianza de nueva generación. El objetivo: blindar a consumidores, comercios e instituciones financieras en un entorno donde el fraude ya no es un evento aislado, sino una industria global altamente organizada.