La tecnología, detallada en un artículo publicado en la revista Nature, se fundamenta en el “efecto barocalórico de disolución” de una solución acuosa de tiocianato de amonio (NH₄SCN). Al aplicarse o retirarse presión, esta solución absorbe o libera calor al disolverse o precipitar, permitiendo ciclos térmicos aprovechables para enfriamiento. Los sistemas actuales de refrigeración por compresión de vapor —utilizados en refrigeradores domésticos, aire acondicionado y cámaras frigoríficas— dependen de refrigerantes fluorados con alto potencial de calentamiento global y representan cerca del 20% del consumo eléctrico y aproximadamente el 7,8% de las emisiones de carbono en China. A nivel global, estimaciones del programa Global Cooling Watch 2025 prevén que la demanda de frío podría más que triplicarse hacia 2050 si no se adoptan tecnologías alternativas. También puedes leer: Alemania transforma lagos artificiales en nuevas fábricas de energía limpia. En pruebas de laboratorio, el prototipo basado en NH₄SCN alcanzó caídas de temperatura de casi 30°C en 20 segundos a temperatura ambiente y hasta 54 K en condiciones más cálidas, superando el rendimiento de muchos materiales calóricos de estado sólido. Las simulaciones de ciclo tipo Carnot sugieren una capacidad de enfriamiento de 67 J/g de solución con una eficiencia termodinámica cercana al 77%. Los investigadores señalan que esta tecnología podría resolver simultáneamente los principales desafíos de las soluciones calóricas al integrar baja huella de carbono, alta capacidad de enfriamiento y una transferencia de calor más eficiente. Sin embargo, los resultados actualmente provienen de prototipos a pequeña escala y requerirán validación adicional sobre durabilidad de ciclo y viabilidad de escalamiento industrial. Si bien aún en etapa experimental, este desarrollo abre una vía para refrigeración sin emisiones directas y con mejor desempeño energético. Su futura implementación en sistemas comerciales y domésticos, incluidas aplicaciones en centros de datos y climatización, podría contribuir a mitigar las emisiones de carbono asociadas al enfriamiento, clave para políticas climáticas y objetivos de eficiencia energética. Fuentes: ECOticias.