En su intervención, Ramón resaltó la urgencia de repensar los modelos de negocio tradicionales, impulsados por la rápida evolución tecnológica y las crecientes expectativas de los consumidores. El desafío de la viabilidad empresarial Ramón comenzó su presentación con un dato inquietante: según un estudio global de PwC, el 45% de los ejecutivos considera que sus empresas no serán viables en los próximos diez años si continúan operando bajo los paradigmas actuales. Esta cifra subraya la necesidad de que las organizaciones se adapten a las nuevas tendencias de consumo y adopten tecnologías emergentes para asegurar su supervivencia a largo plazo. Tecnologías emergentes: de la teoría a la práctica Durante la ponencia, Ramón destacó la evolución de las tecnologías consideradas "esenciales". Hace una década, conceptos como la nube, la analítica de datos, la robótica, y la impresión 3D eran vistos como futuristas. Hoy en día, estas tecnologías se han convertido en elementos fundamentales en la operación de muchas empresas. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 aceleró su adopción, obligando a las organizaciones a integrarlas de manera más profunda en sus procesos. También te puede interesar: Guayaquil Exporta: Estrategias para el Crecimiento Económico En este contexto, Ramón introdujo las "nuevas ocho tecnologías esenciales" que PwC considera cruciales para el desarrollo futuro. Entre ellas, se encuentran la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT), que están ampliando las fronteras de lo posible en términos de conectividad y automatización. La IA, por ejemplo, ha dejado de ser un concepto reservado para expertos y ahora es accesible para cualquier persona a través de dispositivos móviles. Ciberseguridad: una preocupación creciente A pesar de las oportunidades que presentan estas tecnologías, Ramón advirtió que también traen consigo nuevos riesgos, siendo la ciberseguridad uno de los más destacados. Según su análisis, la ciberseguridad ha superado a preocupaciones globales como los conflictos geopolíticos y el cambio climático, convirtiéndose en una prioridad para los ejecutivos. Esto se debe en parte a la creciente dependencia de los servicios en la nube, que aunque ofrecen agilidad y eficiencia, también son un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes. Ramón compartió un dato alarmante: el 36% de las organizaciones que participaron en el estudio de PwC reportaron pérdidas superiores a un millón de dólares debido a incidentes de ciberseguridad. En Ecuador, algunas empresas han sufrido ataques que resultaron en pérdidas multimillonarias, lo que evidencia la gravedad de esta amenaza. La resiliencia como clave para el futuro Para concluir, Ramón instó a las organizaciones a no solo adoptar nuevas tecnologías, sino también a fortalecer su resiliencia frente a posibles ataques informáticos. "Los incidentes van a suceder", afirmó, enfatizando la importancia de estar preparados para responder de manera rápida y efectiva. Asimismo, sugirió que la ciberseguridad debe ser vista como una inversión estratégica y no solo como una preocupación técnica, involucrando a los altos niveles de la organización en la toma de decisiones. También puedes leer: ¡Con casa llena inicia el evento Gran Guayaquil Productivo 2024! En un entorno donde la transformación digital es indispensable, Ramón dejó en claro que el éxito no solo depende de la adopción de nuevas tecnologías, sino también de la capacidad de las empresas para proteger su información y operar con confianza en un mundo cada vez más digital. La innovación y la ciberseguridad deben ir de la mano para asegurar un futuro sostenible y próspero para las organizaciones.