Las remesas destinadas a economías emergentes superaron los USD 685.000 millones en 2024, un monto mayor que la inversión extranjera directa y la ayuda oficial al desarrollo combinadas. En este contexto, Chubb presentó el estudio The Remittance Trust Trap: Revealing Hidden Vulnerabilities, que analiza las condiciones de 3.502 remitentes internacionales en seis mercados. La investigación incorpora el Sender Market Vulnerability Index, una herramienta que mide la exposición de los usuarios en las dimensiones económica, social y tecnológica. El principal hallazgo es que una mayor confianza en las plataformas de envío no necesariamente implica una menor vulnerabilidad, una paradoja denominada por el estudio como “la trampa de confianza de las remesas”. Los riesgos también se reflejan en la capacidad financiera de quienes envían dinero. Solo el 3% de los trabajadores migrantes y de la economía de plataformas en Estados Unidos podría sostener sus gastos durante más de tres meses ante una pérdida de ingresos. Además, el 34% de los remitentes consultados ha sido víctima de fraude cibernético. Te puede interesar: El 63% de las empresas ecuatorianas ya adopta inteligencia artificial Para bancos, fintechs, neobancos y plataformas de pago, Chubb identifica una oportunidad en la incorporación de seguros embebidos que cubran pérdida de ingresos, accidentes personales y fraude digital. “El diferencial competitivo del próximo ciclo no estará en las comisiones, sino en la capacidad de proteger al remitente en el momento que más lo necesita”, afirmó Mónica Triviño, Senior Vice President de A&H para Chubb América Latina. América Latina concentra algunos de los corredores de remesas más importantes del mundo, entre ellos Estados Unidos–México, Estados Unidos–Colombia, Estados Unidos–Ecuador y España–Latinoamérica. La baja penetración de seguros y el avance de los canales digitales abren espacio para integrar protección dentro de las transacciones y fortalecer la continuidad de estos ingresos para millones de familias. (I)