La recuperación económica de China tras el hecho mundial se frena, lastrada por los problemas en el sector inmobiliario, escasez de los recursos eléctricos y varios nuevos casos de covid-19 en diversas provincias del país. El crecimiento de la segunda potencia mundial, del 4,9%, es el más bajo desde el tercer trimestre de 2020. Con relación al trimestre anterior, la expansión de la actividad fue de solo el 0,2%, con respecto al 1,3% alcanzado entre abril y julio, según los datos Oficiales Nacionales de Estadísticas, una cifra por debajo de lo previsto. China, donde se detectaron los primeros casos del virus, fue la primera economía en recuperarse tras los estragos de la crisis sanitaria, pero este florecimiento económico comienza a dar señales de estancamiento, sobrecargada por el sector de la vivienda, un consumo sin dar señales de despegar y los altos precios de las materias primas como también la debilidad en la producción manufacturera. Así mismo, pasa factura el incierto futuro de la promotora Evergrande, la segunda del país y la más endeudada del mundo, con unas cargas de alrededor de USD 300.000 millones. La producción industrial creció 3,1% en el mes de septiembre con relación al mismo mes del año anterior, y por debajo de las expectativas. Las ventas al por menor crecieron en cambio 4,4% en septiembre. Este aumento contrasta con la subida del 2,5% registrada en agosto cuando el consumo se vio limitado por las medidas del control sanitario. Si bien la economía nacional mantuvo un impulso positivo hacia la recuperación en los primeros tres trimestres, las incertidumbres actuales en el panorama internacional y la recuperación sigue siendo inestable y desigual.