Los datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas de China muestran que la economía del país, la segunda más grande del mundo, expandió su PIB en 5% durante 2025, el mismo ritmo registrado en 2024 y dentro del objetivo gubernamental de “alrededor del 5%”. El crecimiento se apoyó principalmente en un fuerte desempeño del sector externo. Las exportaciones impulsaron una balanza comercial altamente positiva, con un superávit histórico de aproximadamente 1,2 billones de dólares, incluso cuando las ventas a Estados Unidos cayeron en torno al 20% debido a los aranceles. No obstante, la economía china registró una desaceleración hacia el final del año. El cuarto trimestre cerró con un avance de 4,5% interanual, el ritmo trimestral más bajo desde finales de 2022, reflejando la debilidad de la demanda doméstica y la persistente contracción de la inversión en bienes raíces. También te puede interesar: Ecuador buscará financiamiento externo con su retorno a los mercados internacionales. El prolongado colapso del mercado inmobiliario ha contribuido a la caída de los precios de la vivienda y a una menor confianza de los hogares, afectando el consumo privado, que creció a ritmos moderados. Las inversiones en activos fijos también se contrajeron, marcando desafíos estructurales para la economía. Además de los retos internos, algunos analistas externos han cuestionado la precisión de las cifras oficiales, sugiriendo que el crecimiento real podría ser menor al reportado por las autoridades. Aunque China logró mantener la expansión económica en 2025 conforme a sus objetivos oficiales, el desequilibrio entre la fortaleza de las exportaciones y la debilidad de la demanda interna —sumado a la crisis del sector inmobiliario— plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento, especialmente ante un contexto global de tensiones comerciales y cambios estructurales en la economía mundial.